Mucha gente lo celebra sin saberlo cuando acude a las hogueras en la noche de San Juan, convirtiéndolo en la noche con más poder de todo el año.
Aquella tarde, todos se reunieron en la azotea de nuestro antiguo edificio entre risas, bailes y reencuentros a la espera de la caída del sol. Recuerdo que iba de la mano de mi madre todo el rato, mirando a todas partes si entender demasiado bien, el motivo de tanta celebración. Algunas caras me sonaban familiares, vecinos de escalera, la señora de la panadería…Algunos no tanto y eran completos desconocidos, que me miraba sonriendo y me saludaban con ese tono infantil que los adultos usan cuando los niños parecen asustados y quieren que se relajen…Pero aquello seguía siendo un mar de caras y yo me aferraba aún más a la mano de mi madre.
En aquella azotea había personas, perros que corrían, gatos adormilados sobre los tejados, palomas sobre los cordeles de los tendederos y canarios en jaulas y cajas de cristal, invitados que nadie más podía ver…y fuego.
Hogueras esculpidas sobre improvisadas barbacoas de piedra que comenzaban a alzarse triunfales sobre el cielo del atardecer.
Por un momento me asusté, porque no entendía nada de lo que estaba pasando, aunque sabía que no era nada malo, porque mi madre seguía sonriendo.
Y de pronto, la vi, a ella…
Estaba sentada en uno de los bordes de la azotea, con los pies colgando por fuera y mirando absorta la nada…Aquella vez, también llevaba margaritas en el pelo.
- Hola.
Eva se volvió con tanto impulso que pensé que se caería del tejado. Comprobé que tenía una rama en la mano.
- Venga, sube- me dijo sonriendo y tendiéndome una mano.
No era la primera vez que nos escapábamos para subirnos al tejado o escondernos en el patio de su abuela, así que no tuvo mayor importancia que dos niñas tan pequeñas estuviesen sentadas en aquel tejado repleto de velas.
- ¿Qué es eso?- señale la rama de su mano
- Acebo
- Ah…
Aquello no era exactamente lo que quería preguntarle, pero estar cerca de Eva siempre provocaba lo mismo: la respuesta a mis incógnitas llegaría sin pregunta alguna.
Y la explicación de todo lo que representaba aquella fiesta, de lo que miles de personas han experimentado en cada celebración, lo que simbolizan año tras año, fue perfectamente explicado por una niña de 5 años:
- Cuando él vuelva- dijo señalando la puesta de sol a punto de caer por el borde del mundo- todo renacerá.

2 respuestas hasta el momento ↓
Mona Mayfair // Diciembre 7, 2007 a 0:33 |
Irene!!!!! Lo siento me he vuelto escandalosa jajaja… Bueno andaba curioseando y me encontre con que no habia revisado esta pagina hace muxo, no sabes el gusto que me dio poder leer algo tuyo que hacia mucho que no lei nada tan bueno, he de decir y lo digo sinceramente que hay muy pocas escritoras tan buenas como tu… pero creo que eso ya lo sabias…
Pondria un comment en cada yuri pero decidi que lo pondria aqui porque fue la historia que mas me gusto, como siempre perfectamante redactadas, escritas y con esos sentimientos a flor de piel como siempre… Me han dejado un sabor de boca que nada me podria quitar hoy la sonrisa… Cada drabble es unico y maravilloso, este en especial me encanto y tmb el de París ahh y que decir del de Renuncio…
Me despido y espero volver a leerte prontito no te desaparezcas tanto… Besos MM
mánuelman // Diciembre 18, 2007 a 15:49 |
niñaaaaaaaaaaa que talentosa eres me cachis,no se como tienes tiempo de escribir si siempre estas de viajeeeeeeeeeeeeee,jaja. creo que cuando lo publiques venderás mas copias que harry potter:) besitos de momia;)