sociopathe et misanthrope

Pénelope siempre dice que no escribo suficiente drama…Ahí va un pedacito de una historia más grande, llena de veneno y a partes violenta.

Misantropía: No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Puede ser ligera o marcada, así como puede tener características muy diferentes que van desde lo inofensivo, la crítica social o incluso, la destrucción o la autodestrucción.

Sociópatas: son personas que padecen un mal de índole psiquiátrico, un grave cuadro de personalidad antisocial que les hace rehuir a las normas preestablecidas; no saben o no pueden adaptarse a ellas. Por esto que, a pesar de que saben que están haciendo un mal, actúan por impulso para alcanzar lo que desean, cometiendo en muchos casos delitos graves

-          Tienes que contarselo Dannielle.

-          ¿Contarle qué exactamente?- sus ojos no se apartan de los de Ethel, están dirigidos a ella con una especie de disculpa.

-          Lo que realmente piensas de ella- el Doppelgänger dejó escapar un suspiro exasperado mientras caminaba hacia ellas con zancadas largas y enfadadas, parándose a menos de dos pasos- No debería ser tan dificil, yo mismo puedo verlo asomando en la superficie- la pistola apuntando hacia ellas.

La mandibula de Dannielle se tensa, enfadada.

-          De acuerdo. Ethel, apreciaría que no metieras tus narices en mis asuntos y…

-          ¡No,no,no! ¡No es eso!

-          Entonces ¿Qué quieres que diga?¿Por qué no me das un guión y digo exactamente lo que quieres oir, las palabras exactas?

Dannielle pone los ojos en blanco, cansada. Ethel no está segura si realmente está molesta o simplemente quiere sacar de sus casillas al Doppelgänger.

-          Dime- continua- ¿Cómo de bien quieres que actue en esta tragicomedia que te has montado?¿Quieres lágrimas?¿Llanto?¿Histeria?¡¿Dime?!

No está gritando, pero su voz es tan intensa como si tuviera la misma fuerza.

La sonrisa del Doppelgänger se tuerce perversamente. Es la sonrisa de un sádico que sabe que el dolor se acerca inevitablemente.

-          Deberias- le contesta- llorar, me refiero. Si estás lo suficientemente motivada. Pero preferiría que empezaras con el hecho de que odias a cualquier persona que alguna vez haya amado y a partir de ahí, podemos proseguir- Dannielle cierra los ojos- Cuéntaselo. Quiero que se lo cuentes y luego, le digas por qué.

Es una completa locura. Cualquier atisbo de cordura que Ethel hubiese imaginado en él, desaparece.

Hay un sombrío momento antes de que Dannielle hable de nuevo.

-          Ethel, yo…Odio a cualquier persona que alguna vez hayas amado, porque este capullo me ha dicho…

El Doppelgänger la golpea fuertemente con la pistoa en la nuca. Parece sorprendentemente doloroso y los ojos de Dannielle se abren por la sorpresa.

-          Si vuelves a hacer eso, no tendreis ninguna oportunidad. Aniquilaré cada pequeña parte de ella. Te dejaré sostener sus pedazos entre tus manos y luego te dejare ir, solo para que sepas que fue culpa tuya- una expresión extraña cruza el rostro de Dannielle y tan sólo le lleva un segundo a Ethel reconocer el miedo en ella- ¿Con qué crees que debería empezar?¿El cuchillo?¿Ácido?¿Electricidad?…¿Fuego? Sería casi poético- sonrie- dije  que haría arder tu corazón antes de arrancártelo ¿Te gustaría ver la cantidad de espantosos y obscenos trocitos que puedo sacar de su cuerpo? No disfrutaré con nada de esto, por supuesto, pero será suficiente ver como te retuerces de dolor sabiendo que no puedes hacer nada por detenerlo ¿Es eso lo que quieres?

-          Diré la verdad- Dice Dannielle, como si le doliera- Es lo único que puedo hacer.

-          Será suficiente, estoy seguro. Ahora, empieza. Estoy empezando a aburrirme.

La forma en la que Dannielle la mira, hace que desee estar en cualquier otro lugar, en cualquier otro sitio donde no estén obligadas a interpretar los retorcidos juegos del Doppelgänger contra ellas mismas. El lenguaje corporal de Dannielle grita una muda disculpa y Ethel, realmente empieza a temer lo que esté a punto de decir. Porque bajo su brillante inteligencia, Dannielle, puede ser cruel. Sabe exactamente donde tiene que atacar para reducirte a cristales rotos y provocarte el mayor daño posible.

-          Te perdono- le susurra Ethel, no tanto como un consuelo sino como una preparación a lo que viene. Aunque sabe que nunca será suficiente.

-          Odio a tu hermano Ethel, y a Joel. Incluso a tus padres. Les odio más de lo que puedas imaginar- Dannielle suspira, casi como el  quejido de un animal herido- Es todo tu culpa ¿sabes? Has hecho que odie a la gente un poco más que antes. Al principio, no me di cuenta, pero se que comenzó el el momento en el que dijiste que yo era increible, como si de verdad lo creyeras…Tú malgastas las cosas Ethel, sobretodo, las palabras. Simplemente las arrojas por tu boca como si no te supusiera ningún esfuerzo y los más ridículo de toda esta historia, es que, creo que no te das cuenta.

Dannielle se ha transformado en algo salvaje. Es demasiado grande para que su piel la contenga y trata de empujar a través de ella para expandirse. Está a punto de convertirse en una supernova y lo único que Ethel puede hacer, es mirar.

-          Odio profundamente las cosas que haces sin pensar. Creo que no entiendes que yo nunca pedi ser…”equilibrada”. ¿Pensaste alguna vez que debía haber un motivo para las cosas que hago?¡Por supuesto que no lo pensaste! Tengo una mente privilegiada, tú lo dijiste ¿no? Pero nunca pretendí tener un corazón…¡Pero tu has conseguido arruinarlo todo! ¡Lo has jodido todo! Tengo tantas razones para odiarte- Ethel retrocede como si acabaran de dispararle al corazón- miles de cosas, de razones que podría echarte en cara y aún no he hecho. Eres una gran idiota, Ethel. La imbecil más increible que he conocido jamás. Eres simplemente, tan completamente ignorante ¡Increiblemente estúpida! Es asqueroso. Estoy asqueda por ello. Por ti.

Ethel se ha convertido en un fotonegativo. La inversa de Dannielle. Mientras ella es un cuerpo cleste en explosión, brillante mientras arde, Ethel es una estrella que colapsa sobre si misma, rápidamente. Un agujero negro.

-          A veces, quisiera vomitar por lo mucho que NO te odio- murmura Dannielle en un susurro.

Dannielle aún continua en estado salvaje, sin embargo, Ethel al oir aquello vuelve a recordar como se respira.

-          Me pone enferma pensar en ello, no digamos hablar de ello. Lo peor de todo esto es lo poco preparada que estaba…Estan facil que no te importe nadie en absoluto, creo que no sabes cuanto. Pero entonces, tu llegaste y decidiste que no era lo suficientemente humana para ti…Se suponía que era facil. El no sentir…Pero tú apareciste y fue imposible no hacerlo.

En un instante, Dannielle, ha movido la pistola de su cabeza para apretar el cañón contra la sien de Ethel, agarrando su jersey con la mano que le queda libre.

-          Puede que por un segundo pensaras que no soy un monstruo. Pensaste que había desarrollado algún tipo de empatía ¿no? Pues te equivocabas.

El rostro de Dannielle esta contraido y tan cerca que Ethel puede notar la rabia y la desesperación en su respiración.

-          No puede importarme menos la gente, toda la maldita población de este planeta. Excepto tú. Podría matar a cuaquiera y no significaría nada para mí, porque ellos no son nada. Yo sólo te necesito a ti.

Parece que Dannielle esté a punto de gritar o de llorar. Empuja a Ethel con rudeza, a punto de hacerla caer.

La curva desesperada en la boca de Dannielle, la ira, “algo” en sus ojos, la forma en la que parece vencida, agotada, destrozada y pequeña hacen que Ethel se rompa un poco.

-          ¿No ves lo que has hecho?- susurra Dannielle como el sonido de una mujer reducida a pedazos. Ethel no puede soportar verla así, no a Dannielle de entre todas las personas, una montaña inamovible, una escultura de mármol, una verdad inquebrantable. Dannielle, con sus manos temblorosas y sus ojos llenos de locura.

Ethel toma una rápida decisión y avanza hacia ella lentamente. Apoya las manos en su hombro intentando tranquilizarla.

-          Mira lo que me has hecho Ethel. No soy una persona, soy menos que eso. Un monstruo. Una bestia.

-          Yo no lo creo- Ethel respira, intentando calmarla y una sonrisa amarga se cuela en la boca de Dannielle.

-          Ethel, no pienses por un momento que no te destruiré igual que él- dice señalando al Doppelgänger- Te consumiré. Cogeré todo lo que puedas darme y luego tomaré aún más. Porque te necesito. Necesito tenerte. Necesito estar dentro de tu piel, necesito respirar con tus pulmones. Te haré daño porque lo necesito. Te arañaré, te produciré cicatrices, haré que te desangres, porque eso es exactamente lo que tú me has hecho a mi. Has sacado lo peor de mi con lo mejor, y no pararé hasta que no sientas lo mismo.

La pistola está en el borde de la mandíbula de Ethel y la mano reposa en su hombro como si Dannielle se hubiese olvidado de ella. De pronto se mueve, agarra su cuello y el jersey con insistencia, en un gesto nada suave.

-          Te destrozare Ethel, te destrozaré- dice casi como una disculpa.

Y entonces, la boca de Dannielle choca contra la suya. Sus labios son demasiado urgentes para ser suaves, demasiado anhelantes, son cristales rotos. Ethel apenas puede comprenderlo, como si le faltara alguna conexión entre su boca y su cerebro. No tiene control sobre su cuerpo. Está atrapada en medio de la necesidad de Dannielle y es suficiente para arrastrarla.

La boca sobre ella es calida y hay dientes, mordiendo su labio como si lo mereciera, con fuerza suficiente para hacer daño y hacerte gritar, pero es todo lo que Dannielle necesita.

No hay decisión consciente, ni pensamientos coherentes que le digan a Ethel que responda. Es solo instinto, no hay otra opción.

Ethel cree que hay una especie de incendio entre sus bocas y sus almas. En la única parte racional que queda en su mente, está claro que Dannielle es pura energía, algo a lo que doblegarse mientras te absorbe la vida.

Las manos de Ethel están simplemente apoyadas en ella, intetando sostenerse y no desmoronarse porque es aterrador lo que percibe en la respiración de Dannielle, y en su boca y en toda esa necesidad asfixiante.

Lenguas y labios afilados como cuchillas o quizás han superado el punto de combustión y aún no se han dado cuenta que están envueltas en llamas. Y se hunden, y se funden…

-          ¡Holaaaa! Por mucho que esté disfrutando de este trágico espectáculo- dice el Doppelgänger- este festival de lenguas se nos está llendo de las manos.

La voz es suficiente para hacer a Ethel retroceder. El Doppelgänger parece a punto de dispararles  y terminar con todo de una maldita vez. Ethel mira a Dannielle de reojo y algo le aprieta en la garganta. Ella aún continúa salvaje, casi terrorífica y sus ojos se han oscurecido, casi negros. Su boca es una explosión roja, sus labios hinchados con restos de sangre que Ethel no duda reconocer como suya.

Dannielle no mira al Doppelgänger cuando le habla:

-          Tu pediste la verdad. Pediste esto. Querías que Ethel tuviera miedo o que estuviera asqueada ¿no? No te preocupes, lo está. O lo estará cuando se de cuenta de lo que ha pasado.

Por alguna extraña razón, Ethel quiere besarla de nuevo, perderse en ella de nuevo independientemente de si la matan por la osadía.

-          Entonces, os daré un momento ¿no?- dice el Doppelgänger. Está claro por su expresión que ha tenido una nueva idea, algún plan horrible. Sonrie como un niño con regalos y se aleja un par de pasos.

A la vez que Dannielle atrae a Ethel hacia si, le susurra:

-          No olvides respirar

Ethel la busca con la boca abierta y hambrienta. Es más parecido a una succión de almas que a un beso, profundo y con un toque metálico.

Esta vez, Ethel es consciente del cañon de la pistola trazando su nuca, su mandibula, bajo su barbilla y deslizándose hasta quedar presionada contra su pecho. No está segura si es por el miedo, pero toda la sangre se concentra en su cabeza  como un zumbido y la hace parecer mareada de una forma que no debería sentirse correcta. No al menos en la situación en la que están. El aliento de Dannielle es cálido en su boca, con sabor a promesa. Desesperada, Ethel, entierra los dedos en el pelo de Dannielle.

Se retuercen y amoldan la una contra la otra, como si fueran humo. Permite a Dannielle llevar el control porque ella está demasiado perdida para pensar en ello.

Algo parecido a la adrenalina, parecido al miedo, está encharcando su pecho. Quizás es el final de todo aproximandose a grandes zancadas, pero no puede importarle menos. De hecho, sólo existen labios demandantes, y dientes y una lengua que tratan de devorarla.

Separándose sólo un poco, Dannielle vuelve a susurrar:

-          Ethel, respira. ¡Respira ahora!

Ethel quiere protestar porque, en serio, la preocupación por el aire le parece una tontería, pero toma una bocanada de oxígeno, buscando los labios de Dannielle de nuevo.

Hay un sonido doloroso cerca de su oido y luego una extraña sensación de vértigo hasta que choca con algo suave.

Cuando abre los ojos de forma desagradable porque su boca se siente vacía, una mano cubre su oreja dolorida y entonces se da cuenta que está bajo agua.

Mira hacia arriba y en la superficie hay una gloriosa guerra de explosiones de colores, fundiéndose y expandiéndose en una dolorosa y brillante gama de naranjas.

Es extrañamente hermoso.

Ethel realmente no ha tomado aire suficiennte y sus pulmones empiezan a arder. La mano de Dannielle la empuja hacia arriba, hacia la superficie.

La bocanadas de aire que toma cuando su cabeza rompe a través de la superficie del agua suenan extrañas en su oido sano.

Mientras se recupera, mira a Dannielle que está respirando fuertemente y alejándose de la piscina.

Ethel busca con la mirada y donde estaba el Doppelgänger, no queda nada. Sólo polvo negro.

-          ¿Miraste al dispararle?- pregunta Ethel

-          No podía arriesgarme a mirar- dice Dannielle casi como una confesión.

-          ¿¡ Disparaste a ciegas?! Es decir…Si te hubieras equivocado, si hubieras fallado…Estariamos muertas.

Dannielle la mira con intensidad.

-          Pero no he fallado.


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4 Respuestas a sociopathe et misanthrope

  1. Pingback: Porque mi cabeza está rellena de patatas….(fritas) « Mandrágora

  2. Hacia tiempo k no entraba… Y me ha encanto volver a leerte. Como siempre… Un placer

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