Querid@s mandragoritas, es para mi un orgullo presentaros el siguiente relato. Marxan Aletan ha decidido escribir un relato paralelo a “La tormenta que trajo la calma”, inspirándose en los personajes y relatando los acontecimientos que sucedieron antes y de forma paralela a la historia.
Muchas gacias Marxan, no imaginas lo orgullosa y feliz que me hace que una de mis historias inspire a alguien a escribir algo nuevo.
Espero que lo disfruteis!…”ALERTA DE TORMENTA” de Marxan Aletan
Capitulo 2
Guardar mis lágrimas
Ya se había hecho tarde para su cita con Manu, había dejado su sombrilla en casa, no llevaba la Bandit, es su lugar, un par de patines tomaban el trabajo de llevarla al Colegio, lo único malo, no sabía patinar bien.
El colegio no estaba muy lejos de su casa y usar la moto hubiera sido un desperdicio de gasolina, o por lo menos eso había pensado.
En teoría, así como el comunismo, la idea funcionaba, en TTEEEEEEEEEEEEEOOOOOOORRRRIIIIIIIAAAAAAAAAAA, lo único que no había entrado en los cálculos matematicos-fisico-analogicos-cuanticos de Raquel , había sido la advertencia de lluvia para esa mañana; aunque para ese momento ya no importaba mucho. Su jersey y vaqueros estaban empapados, lo único rescatable de lo que llevaba del dia, había sido la manera de frenara al llegar a la escuela.
Aquella cabellera pelirroja aun estaba marcada en su mente; se mordió el labio al recordad la escena con aquella chica, toda mojada por su culpa, “fue interesante”, pensó la morena al recordad e imaginara una enorme cantidad de imágenes, algunas tan lúdicas que hubieran hecho que más de uno sonrojara.
-Creo que iría mejor con cuerdas que con esposas-
-Hola Raquel-
-Esa chica se veía bien toda mojada…-
-¿Raquel?-
-Aunque viendo su gusto por la lencería de seguro debe tener algo muy interesante en su closet-
-¿eh?, Raquel…-
-De seguro algo muy sexy escondido muy adentro de algún cajón-
-Yo no tengo eso-
Pocas ocasiones su rostro tomaba tal color de rojo, mucho menos en presencia de otra persona y en un lugar tan público como seria el pasillo de una escuela, frente a la puerta de la oficina de un antiguo profesor además, mejor aún era Manu.
-Creo que necesitas un baño con agua fría, aunque creo que ya lo tomaste y no ha servido- Manu sonreía sin ocultarlo incluso con la mirada asesina de Raquel.
-Lo que estaba…-
-¿imaginado?- El profesor abría la puerta invitando a entrar a una chica sonrojada como tomate- Con esta solo han sido tres veces las que te he visto con la guardia baja.
-Y será la última- Raquel desvió la mirada, no lo suficiente para notar una toalla de papel que su antiguo profesor le ofrecía- Gracias y por cierto, estoy aquí solo por la orden de Raúl, no creas que es por mi gusto.
-Rulo se ha ganado el cielo solo haciéndote venir- El joven profesor ya ocupaba su lugar tras el escritorio, rodeado de papeles y libros-y bien ¿alguna idea de lo que quieres?
-Pues, la verdad no tengo idea de en que debo especializarme, creo que por eso Raúl me hizo venir- Raquel sonrió abiertamente- Además, para eso te tengo a ti mi querido Manu.
-Como si algo que yo dijera te pudiera entrar en la cabeza-
-Es algo que puede ocurrir, ¿Quién sabe?-
Fue entonces que Manu vio algo en la mirada de la joven frente a el, algo que no había visto hacía mucho tiempo. Ya habían pasado algunos años, desde el momento en que Raquel había sido su alumna, pero de la misma forma, recordó todo lo que había pasado y que junto con su hermano y un amigo vivió momento a momento.
-Alguien te gusta- Raquel quedo en silencio y con un autentico rostro de sorpresa- Tienes esa mirada.
-Tu sabes lo que paso la última vez que alguien me gusto y que me deje llevar-
-Si , creo que fue después de eso que eres como eres, desde ese día-
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Hacia 5 minutos que la chica lloraba escondida detrás de un basurero, 10 minutos antes de eso había ocurrido algo que pensaba imposible.
-Aquí estas morena- Raquel levanto la mirada encontrando a un chico algo mayor que ella- Has causado una fuerte conmoción, tuve que romper algunas cabezas para callar a unos cuantos infelices.
-¿Qué haces aquí?, si vienes a burlarte de mi…-
-Déjame pensar un segundo, hmmmmmmmmmmm, no, vine a darle apoyo a una amiga que lo necesita- Aquel chico centro su mirada en el rostro de la joven.
-Déjame-
El maquillaje de Raquel se había corrido por las lagrimas, su blusa estaba manchada y su falda sucia y rasgada, sus medias rotas, noto otra cosas, no tuvo reparo en decirlo.
-Tu rasgaste tus ropas- su mano ya estaba en la mejilla de la chica, se había arrodillado quedando frente a frente con ella- ¿Fue una forma de decir algo?
-Solo estuvo jugando conmigo Maro, todo este tiempo, cada segundo- Raquel se quito las manos del rostro, su mirada era tristeza e ira, todo mesclado- Fui un juego para ellos, para cada uno.
-Si te refieres a Roberto y Martin, ya me encargue-
Raquel miro sorprendida a ese joven, también noto no muy lejos de hay a su profesor Manu y a su hermano hablando con la directora, aun lado de ellos un par de mujeres gritaban sin que les hicieran caso.
Por dos meses, Julieta, una de las chicas de la escuela se había hecho amia de Raquel, de alguna forma que a un no podía especificar había atravesado todas sus defensas, cada una de ellas, lo había hecho con pasmosa facilidad. Muy posiblemente había sido por el toque de su piel, o más bien por aquel “te quiero”, que hubiera pronunciado en una ocasión en el salón al estar las dos solas, después el leve toque de sus labios sobre los suyos, algo apenas perceptible.
Se había confesado a ella, le había dicho la verdad, que era lesbiana, recapitulo casi de inmediato en la sonrisa de Julieta, no había sido una sonrisa normal, había sido una sonrisa de victoria sobre ella, sobre la gran Raquel; el sueño y pasión inalcanzable de todo el mundo en el colegio, ahora estaba en la palma de su mano, inocente, vulnerable.
-No veo a esa maldita por ningún lado, quería platicar con ella a solas-
-sus padres se la llevaron hace poco, pensé que su padre le arrancaría el brazo por como la jalaba- Raquel limpio sus lagrimas corriendo aun más el rímel- Su madre vino a mí, me ofreció disculpas por el comportamiento de su hija, por lo que había hecho, ¿lo puedes creer?
-Son buenos señores, sobre todo la mama, pero tener a una hija a si, no creo que lo merezcan-
De improviso y sorprendiendo al chico, Raquel salto hacia el abrazándolo por el cuello, con tanta fuerza que sintió por un momento como se cortaba su circulación.
-Cuando subió al estrado y empezó su discurso, dijo que lo dedicaba a la persona que quería, pensé que era yo- El sollozó de Raquel aumentaba momento a momento, al igual que la fuerza de su abrazo- Y cuando le dijo a todo el mundo mi secreto, cuando leyó la carta que le escribí…¿Qué mal le hice?-
-El único mal que hiciste Raquel o más bien lo único malo que hiciste, fue enamorarte de la persona equivocada- Maro se separo y sujeto el rostro de la joven frente a el, forzándola a verla a los ojos- Lo único que esa maldita quería era su 5 minutos de fama, todo el tiempo que tú has estado aquí, lo has hecho en la cima, muy por arriba de todos, muy por encima de Julieta y solo por tus meritos, eso no lo pudo soportar y el otro par de capullos pues, el hecho de que la chica más popular de la escuela las rechazara, fue mas de lo que sus cerebros y pelotas pudieron soportar-
-Maro-
-Mira, no fe la mejor manera en que el mundo supiera la verdad, lo hicieron para humillarte y voy a mentirte con algunos funciono, pero muchos otros lo tomaron de manera inteligente, con ellos que son los más, tú has quedado como la chica que al momento de escuchar todo aquello, permaneció con la cabeza en lo alto, con toda la dignidad y valor con la que te conocieron, además, hay algo muy importante-
-¿Qué puede ser eso?- Raquel miro como Manu y Raúl caminaban hacia ellos.
-Hoy fue tu ultimo día en este congal- Maro sonrió tratando de aligerar la carga de la chica, pero ambos se incorporaron al ver que su profesor y su hermano se acercaban.
-Bueno, ¿en que termino todo?- Aquel chico miro a Manu con preocupación.
-Julieta va a pasar por un proceso administrativo especial, creo que bloquearan sus papeles- Manu sonaba serio- Y a Raquel al ser la parte afectada no tendrá problemas.
-¿Y ese par de cacatúas?- Los 3 miraron a las mujeres que un discutían con la directora.
-Algo que no vale la pena- La respuesta de Raúl inquieto al chico y a Raquel.
Durante Varios minutos la plática continuo, Raúl abrazando a su hermana, manu y Maro solo intercambiando puntos de vista, este ultimo fumando como loco; también recordando que esa amiguita nunca les había agradado.
De cualquier forma, para ese momento todo el mundo estaba en lo suyo, parecía que por el momento estaba en lo suyo, parecía que por el momento se había olvidado aquella escena; algo que los 4 aprovecharon para salir rápidamente del colegio sin que por lo menos muchos los notaran, lo último que necesitaban era que alguna de las amigas de Julieta les echarán pleito. Ya dos de esos amigos estaba en la enfermería.
Si algo tenía Maro, era que su paciencia tenía un límite, algo no muy extenso para decir la verdad.
-Bien , ¿Qué hacemos ahora?-
-Quiero ir a casa- Contesto Raquel a la pregunta de su hermano- Quiero estar a solas.
Manu miro de reojo a Maro, entendió sin que le dijera nada, se despidieron dejando a los dos hermanos solos, el auto de Raúl no estaba muy lejos, aunque el corto camino le pareció eterno al chico, su hermana, como hacia hace mucho tiempo, estaba llorando en total silencio, sin su habitual brillo en el rostro y en la mirada, parecía que la fuerza la había abandonado por completo, algo dentro de ella se había colapsado.
-¿Quieres que pasemos por algo para comer de regreso a casa?-
-No- Contesto de manera cortante la joven de antes de entrar al auto.
El viaje a casa, fue un deja vu del breve camino al auto, desde el punto de vista de Raúl, ese silencio se había hecho presente de nueva cuenta y podía jurar que su hermana aun lloraba, aunque con una magistral manera histriónica lo disimulaba a la perfección. Si algo tenia Raquel en algunos momentos era que podía controlar sus emociones pero tenía un límite, que cruzo al llegar a su casa.
-Bien llegamos, ¿preparo un poco de te?-
Por un instante, Raúl no pudo entender que había pasado, su hermana había desaparecido, hasta que escuchó los sollozos por debajo suyo; en el piso de la sala, de nuevo perdida en su llanto, estaba Raquel maldiciendo a Julieta, maldiciendo a los supuestos amigos que tenia, maldiciéndose a sí misma, por haber dejado caer sus defensas sin hacer un solo disparo.
Ante esta visión, Raúl solo pudo hacer lo que estaba a su alcance, arrodillarse y abrazar a su hermana.
-Hermanita, dentro de poco tiempo esto solo será un feo recuerdo-
-No quiero que sea un recuerdo, quiero olvidarlo todo-
-Se aprende de los errores y pues creo que los dos tendremos muchas cosas que repasar- Raúl abrazo con mas fuerzas a su hermana, quería que supiera que en verdad estaba con ella- Nadie jamás te volverá a lastimar Raquel, yo no lo permitiré.
-Sí, nadie más me volverá a lastimar, no lo permitiré, nadie nunca más volverá a lastimarme-
-Desde entonces te hiciste una roca niña-
-No tan dura Manu, solo lo suficiente, además con las que me cruzo también entienden esta lección, creo que he salvado a mas de una- La chica sonrió ante su comentario.
-No quieras se la madre Tersa, el papel no te queda- Manu le entregaba un fajo de hojas- Una vez que dejes de pensar en el bien que haces, en estas hojas te hice un pequeño resumen de varias especialidades, alguna te gustara.
-Gracias Manu-
-¿Y por cierto?- Una sonrisa se dibujo en el rostro del profesor- ¿Era linda la chica?
-¿Perdona…?-
-La chica que tenía ocupada tu mente al llegar-
-Pues, si, tenía un hermoso cabello de fuego-
-¿Cabello de fuego?- De inmediato los sistemas de advertencia de Manu se dispararon en su mente, 3 chicas habían llegado a su mente y una de ellas era su alumna- No, no creo.
-La verdad, no me importaría tener algo de eso por una noche-
-Raquel, ten cuidado, puede que te encuentres con algo más de lo que buscabas y tus muros caerán-
-¿Crees que soy tan torpe para caer de nuevo en lo mismo?-
-No, pero es posible que te des cuenta que no todas quieren lastimarte y que también puedes tener algo bueno sin proponértelo o buscarlo-
La chica sonrió y acto seguido salió de la oficina de Manu, las palabras de aquel hombre rebotaban en su cabeza como una pelota de goma, en parte tenía razón.
-En fin, que sea lo que el destino quiera-
Sobre los papeles recién adquiridos, había un par que en verdad tenían toda su atención; un teléfono y el nombre de una mujer, además de la información sobre el trabajo a realizar. No tomo mucho tiempo antes que tomara su celular que por algún milagro inesperado no se había mojado y marco el número en aquel papel.




Wow, escribes increiblemente bien!!!, esta parte de la historia esta muy interesante
espero que pronto nos traigas lo que sigue
Gracias, el tres esta algo fofo pero el 4 y 5 pues la neta creo que van a gustarte jejeje