CAPÍTULO 3: ¿ESTAMOS SOLAS?
Bea había intentado ponerse a hacer los deberes, pero cada vez que empezaba, su concentración se veía alterada por cierto personaje que permanecía en la planta baja.
- No me puedo creer que realmente haya tenido el morro de venir a pedir trabajo, después de que casi me mata… – pensaba Bea mientras mordisqueaba el lápiz.
- ¿Qué estará haciendo?
Y de pronto se dio cuenta de que había dejado sola a su hermanita con esa…con esa…con ella!!
Salió rápidamente de la habitación.
Bajó rápidamente las escaleras saltando los escalones de dos en dos hasta llegar a los últimos escalones donde se paró en seco…
- ¿Por qué estoy tan histérica? Cálmate Bea…- pensaba- No puede ser tan…bueno, tan mala! Seguro que…
Pero Bea enmudeció de pronto, porque el silencio que rodeaba sus cavilaciones se vio roto por un murmullo que provenía de algún punto del salón.
- ¿Pero qué..? – Bea se asomó casi de puntillas por el borde de la barandilla y contuvo la respiración al ver lo que vio…
Raquel estaba en el centro de la habitación con su hermana en brazos, la cual debía haberse despertado y…le estaba cantando una nana!!
Era casi un susurro que escapaba de sus labios pero Bea pudo distinguir que se trataba de algún tipo de canción…aunque ahora que la escuchaba atentamente, no era una nana…
I'm giving up the ghost of love
And the shadows cast on devotion
She is the one that I adore
Queen of my silent suffocation
Y en ese momento toda su hostilidad hacia aquella chica se esfumó de repente. Y es que hasta ahora no había podido mirarla con detenimiento, puesto que sus dos encuentros habían sido demasiado rápidos y “accidentados”.
La silueta de Raquel se recortaba gracias a la poca luz que entraba por la ventana del salón y a pesar de la tormenta que se estaba desarrollando fuera, la imagen que transmitía el interior era de pura quietud.
Bea pudo apreciar que aquella chica, en su conjunto parecía llevar un atuendo oscuro que la hacían parecer mayor de lo que sin duda era.
Comenzó a observarla de abajo a arriba, reparando en aquellas botas anchas y negras, los vaqueros gastados (y teñidos de algún color oscuro) que delineaban sus dos largas piernas, su estrecha cintura… continuó en su viaje ascendente hasta topar con su jersey de rejilla negro, que caía sobre su cuerpo dejando una delgada capa imaginaria entre el exterior y lo que seria su piel…blanca como la leche…
- ¿ Pero que coño estas pensando? – se riñó a si misma Bea, no sin poder reprimir un sonrojo por su último pensamiento.
Break this bittersweet spell on me
Lost in the arms of destiny
Bittersweet
La canción atrajo de nuevo su atención hacia la figura de la chica, centrándose en su cabello que parecía caer como marea oscura enmarcando su cara de porcelana. Beatriz pensó que todos los rasgos de la cara de aquella chica eran finos y delicados, como si hubieran sido tallados con cuidado por un escultor perfeccionista…Nada que ver con su nariz chata y sus labios gruesos…Dios! Los finos labios de aquella chica se movían acompasados susurrando aquella canción mientras un atisbo de sonrisa se colaba en ellos al ver que la pequeña se estaba quedando dormida.
Irremediablemente, Bea, volvió a caer en las redes de aquellos ojos tormenta y aunque en un primer momento parecían ser fríos, pudo apreciar que mientras miraba al bebé un pequeño haz de luminosidad los cubría… ( como la luz de un trueno en mitad de una tormenta)
En conjunto, parecía ser un ángel negro, despojado de sus alas, intentando aparentar frialdad…pero fallando innegablemente en el intento.
I won't give up
I'm possessed by her
La voz se fue convirtiendo en un susurro cada vez más imperceptible a medida que Cristina parecía haberse quedado dormida. Raquel la recostó en la cuna y la arropo. Después, se apoyo en la barandilla y se quedo observando al bebé como dormía.
- ¿Cómo es posible? –pensó Bea – Que pueda cambiar tan radicalmente… ¿ Cómo es posible que siendo tan dulce sea tan… borde?
- Si sigues mirándome tanto me vas a gastar – dijo de repente Raquel, dejando a un lado a Cristina y dedicando una mirada fría a Bea que aún seguía agazapada en la barandilla de la escalera.
Retiro lo dicho…ES POSIBLE. ( ¿ Tendrá doble personalidad esta tía?¿Y por qué a mi siempre me toca la mala…? ¬¬U )
Bea casi se cae de la escalera debido al choque que le había producido el cambio de la escena anterior a la de unos ojos azul-grisáceos que la miraban con tanta frialdad y… ¿nerviosismo?
¿Por qué Raquel estaba nerviosa si a la que la habían pillado espiando era a ella?
Aunque…A lo mejor…Raquel había bajado la guardia pensando que estaba sola y que nadie la veía…
Bien, bien….ahora voy a vengarme de tu estúpida sonrisita por lo de “bollito”- pensó Bea.
- Creo que ya ha llovido bastante por hoy ¿no? Aunque si sigues cantando quizás caiga el diluvio universal!- dijo mientras terminaba de bajar las escaleras con un tono bastante irónico…bien…Raquel 1- Bea 1…je,je,je
- ¿ Sabes que es de mala educación espiar a los demás?- preguntó Raquel acercándose a donde estaba Bea.
- Yo no te estaba espiando…Tengo cosas más importantes que hacer ¿Sabes? Tengo toneladas de deberes para mañana – y se encaró un poco con la chica.
- ¿A si?..¿Entonces por qué has bajado si se puede saber? Si no me estabas espiando ¿que hacías pegada a la barandilla de la escalera como una lapa?.. ¿No te fías de mí? ¿O es que acaso te gusto? – pregunto Raquel con su descaro habitual mientras se acercaba peligrosamente a Bea esperando a que esta procesara toda la pregunta.
- Pues para tu información he bajado por un vaso de agua y… -en ese momento el cerebro de Bea pareció procesar lo ultimo que Raquel había dicho, al parecer demasiado tarde porque sus piernas habían tomado la iniciativa por si solas, avanzando hacía Raquel en un intento de encararse con ella, y para cuando reaccionó ya estaba en terreno peligroso y a penas un par de pasos las separaban. Una batalla para ver quien aguantaba mas tiempo la mirada de la otra, había estallado.
Permanecieron así unos instantes…vaya, parecía que Bea se estaba acostumbrando
A observar los ojos de Raquel a cortas distancias…se podían apreciar muchos matices que de lejos se difuminaban en su usual mirada fría.
- ¿Tú no ibas a por un vaso de agua? –preguntó secamente Raquel pero sin apartar su mirada de la de Raquel.
- Si… ( ¿No ira a pedirme un vaso para ella también?¿no?)
- ¿Y a que esperas? – dijo levantando las cejas- yo estoy aquí para atender a tu hermana no a ti… ¿O es que no puedes ir sola por el vaso de agua?
Bea abrió un poco la boca por la impresión…Y Raquel se giró con una semi sonrisa bailando en sus labios.
Bea 1- Raquel 2….Mierda!!
Bea se fue refunfuñando a la cocina por su “supuesto” vaso de agua. Apoyó la cabeza en le frigorífico mientras pensaba:
- ¿Por qué siempre consigue sacarme de quicio?… ¿Porqué?¿Por qué?- decía mientras se daba pequeños cabezazos con el frigorífico.
- Esa es una buena pregunta existencial, pero visto la hora que es, mejor deberías preguntarte ¿Qué hay para comer?
Raquel acababa de aparecer en la cocina interrumpiendo el intento de Bea por abollarse la cabeza.
Se acercó a una Beatriz petrificada junto al frigo y agarrándola por los hombros le dijo:
- ¿Me permites?- y con un rápido movimiento la separó del frigorífico y abrió la puerta del mismo.
Para cuando Bea consiguió volver en sí, Raquel ya estaba saqueando el frigo.
- ¡¿Pero qué te crees que haces?!- casi le gritó Bea .
Raquel se asomó por un lado de la puerta del frigo sosteniendo un bote de mayonesa en la mano.
- Mira niña…- Raquel tomo una bocanada de aire- son las 4 de la tarde, llevo en pie desde la 6,30 de la mañana, no he desayunado y como no coma algo pronto el ruido de mis tripas acabará por despertar a tu hermana…Además, tu madre me dio permiso para comer aquí…¿Estás más tranquila así?
(Bueno, dicho así daba hasta pena…)
- Va…vale…pero para tu información tengo un nombre! – le dijo Bea que no le había gustado el tono de Raquel al decir “niña”.
Raquel rodó los ojos y cerrando la puerta del frigo dijo:
- Vale…¿Dónde está el pan de molde…Beatriz?
Sin saber muy bien porque, Bea se sintió feliz de que ella supiera su nombre y dedicándole una media sonrisa le dijo:
- Segunda puerta a la derecha- mientras señalaba la alacena de la cocina.
Raquel le dedicó una agradable sonrisa antes de girarse hacia el mueble.
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Diez minutos más tarde, había sobre un plato, un sándwich de tres pisos que contenía cosas que Bea ni siquiera sabía que existían en su frigorífico.
- ¿Brotes de bambú?- leyó Bea en un bote cuyo contenido formaba ya parte del sándwich.
- Sip, estaba escondido detrás del queso y el jamón de york, pero nadie es lo bastante bueno como para escapar de mis garras…- Raquel se relamía observando el sándwich que pensaba devorar en breves instantes.
Justo cuando Raquel iba a darle el primer bocado al sándwich:
- ¿Y se puede saber como te enteraste del trabajo? Porque al final no colgué ninguno…
Raquel miro de reojo a la castaña.
- ¿Recuerdas que me fugué con algún que otro cuerpo del delito?
Una imagen de Raquel patinando con un taco de anuncios en su mano, vino a la mente de Bea.
- ¿Has venido atropellando gente con los patines hasta mi casa?- Bea volvió a interrumpir el segundo intento de Raquel por morder el sándwich.
- No…he venido en moto… ¡¿No pretenderás que vaya en patines a todas partes?!
- ¡¿Tienes una moto?!- los ojos de Bea se iluminaron.
- ¡¿Me vas a dejar comer?!- preguntó Raquel desesperada.
- Bueno, perdona…
Quince segundos más tarde y tras medio sándwich devorado, Bea volvió a preguntar…
- ¿Qué moto es?
- Una Suzuki Bandit
La cara de Bea se iluminó…eso era una pedazo de moto!
Raquel miró de reojo la cara de emoción de Bea.
- ¿Te gustan las motos?- preguntó la morena.
- No…bueno, si…es que nunca me he montado en una y…bueno, me hace ilusión…una tontería!
Un extraño silencio inundó la cocina. Raquel parecía envuelta en una lucha interna, pero al final optó por no decir nada.
- ¿Qué edad tienes?- le preguntó Bea.
- Eso nunca se le pregunta a una señorita- dijo guiñándole un ojo.
Bea tuvo que morderse la lengua para no soltar algún comentario.
- ¿Y ese interés?
- Bueno…mi madre ha dicho que estás en la facultad, pero esta mañana estabas en el instituto…
- Ah! Es eso… ¿Ya sospechas que le haya mentido a tu madre?¿ Quieres ver mi carné de universitaria?
- No, no es eso…es que…no se… ¿Qué hacías allí?
Raquel sonrió y dejó el sándwich en le plato.
- Estoy haciendo un proyecto para una clase y como yo estuve en ese instituto, un antiguo profesor se ha ofrecido a ayudarme con algunos aspectos del trabajo, por eso tengo que ir de vez en cuando al laboratorio a echar un ojo…
- ¿De qué va el proyecto?
- Cuando seas mayor te lo contaré- Raquel sonrió tomando de nuevo el sándwich.
- Hablo la chica mayor y madura…-refunfuñó Bea por lo bajo.
- Pues más que tu seguro…además, era una broma, te lo tomas todo muy en se…
Pero cundo miró a Bea, se dio cuenta de que esta la observaba detenidamente…estaba mirando su boca.
- ¿Qué?-preguntó extrañada Raquel.
- Tienes…tienes mayonesa aquí – dijo Bea señalándose la comisura de la boca.
Sin ningún reparo, Raquel lamió con la punta de la lengua la mayonesa, con un gesto que a Bea se le antojó mas erótico de la cuenta.
¿Erótico?…Pensaba Bea, sin poder apartar la mirada de los labios de Raquel. Un extraño cosquilleo afloró en su estómago.
- Me estoy volviendo tarumba- pensó. Cuando se percató de que llevaba demasiado tiempo mirando fijamente su boca, desvió la mirada al sándwich.
- Umm… ¿Quieres?- le preguntó Raquel ofreciéndole el sándwich.
- No gracias, ya he picado algo en el instituto y no tengo hambre…
GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!
Su frase fue cortada por el ruido de su estómago.
- Pues creo que tu estómago no opina igual – dijo Raquel entre risas – anda, prueba un poco.
- No gracias- dijo Bea, que no sabía como siempre acababa haciendo el ridículo- ese sándwich lleva carne. Comeré otra cosa- dijo mientras se agachaba buscando algo por los muebles de la cocina.
- ¿Eres vegetariana?
- Sip – (¿Dónde están las patatas fritas?)
- La verdad es que te pega…
Beatriz salió de detrás de la puerta de la alacena con un paquete de patatas en la mano y la boca llena de patatas.
- ¿Qué pega conmigo? ¿Qué quieres decir?
- Bueno, no hay más que verte…una chica equilibrada, educada, que es responsable con su familia y su tarea, que mete a una desconocida en casa y después de gritarle, le permite vaciar su frigorífico…
- ¡Que graciosa!- dijo Bea que seguía devorando patatas.
- Además, algo me dice que estás haciendo un bachillerato de letras…¿Me equivoco?
- No… – Bea lo estaba flipando.
- Y seguro que te gusta la poesía, el arte y odias a la gente que va en patines- dijo Raquel triunfalmente.
- Ya…y todo eso lo pensaste cuando me tenias aplastada contra el suelo ¿No?
- No- dijo Raquel con una de sus extrañas miradas mientras se chupaba los restos de mayonesa de los dedos – mientras te tenía aplastada contra el suelo…créeme, pensaba en otras cosas…- acto seguido le guiñó un ojo.
( Oh cielos!…OH CIELOS!!! Que deje de hacer ESO mientras dice ESO y en ESE tono!!…)
- Ehhh…Deduzco que tu estás haciendo algo de ciencias ¿no? –Bea no supo como consiguió articular una frase completa, ya que las patatas se le habían quedado pegadas en la garganta.
- Si…estudio biología.
- ¿Se te dan mejor los bichos que las personas eh?
Bea lo había dicho en broma, pero la cara de Raquel tenia un aspecto asesino.
( mierda… se ha molestado)
- Y eso lo dice la chica que no tiene tiempo para dedicarle a su hermana pequeña! – le soltó Raquel con una mirada que parecía herida.
- ¡¡Eso son motivos personales que a ti no te importan!!….¿Sabes qué? No se porque me esfuerzo en tener una conversación decente contigo – Bea estaba un poco cansada de los cambios de humor de la morena- ¡Adios!
Beatriz cogió la bolsa de patatas de la mesa y cuando se disponía a salir de la cocina, la mano de Raquel la tomó de la muñeca y la retuvo.
Bea se giró preparándose para enfrentar la mirada arrogante y fría de Raquel. Porque si esta era proporcional al tirón que le había pegado de la muñeca…iba a ser terrible.
Sin embargo, lo que se encontró, la dejó muda.
Los ojos de Raquel parecían haberse llenado de nubarrones que fueran a ponerse a llover de un momento a otro. Parecía que se arrepentía de lo que había dicho.
- Espera…por favor…yo…lo siento…digo las cosas sin pensar- dijo mirando profundamente a Bea, mientras deslizaba su mano desde la muñeca de ésta hacia su mano – tienes razón… no se me dan muy bien las personas –añadió tristemente.
- Pues eso no es lo que opina mi madre- dijo Bea medio en broma.
- Bueno, eso es porque sólo ha hablado 10 minutos conmigo…no ha tenido que pasarlo tan mal como tú, aguantándome – dijo la morena sonriendo tristemente.
- ¿Qué te hace pensar que lo he pasado mal hablando contigo?
La pupila de Raquel se dilató de pronto y por unos instantes, Bea no supo decir si era porque estaba sorprendida o asustada.
Raquel desvió la mirada y fue cuando ambas descubrieron que aun estaban cogidas de la mano. Se soltaron rápidamente y para cambiar de tema, Raquel dijo:
- 18
- ¿Qué?
- Que tengo 18 años – y sonrió de medio lado a Bea- ¿Y tú? ¿Qué edad tienes?
- Eso… no se le pregunta a una señorita –dijo Bea intentando emular a Raquel.
- Las señoritas no comen con la boca abierta mientras devoran patatas – dijo irónicamente Raquel mientras servía un vaso de agua.
- Oye…
Pero no llego a terminar la frase, porque el reloj del salón comenzó a sonar.
- ¡¿Ya son las 5,30?!- dijo Bea sorprendida mirando el reloj- Ainsh! ¡Tengo que darle a Cristina de comer!
Pero cuando se dirigía hacia el salón, Raquel la frenó.
- Bea! tranquila…para eso estoy yo aquí ¿no?…¿ no querrás dejarme sin trabajo?
En verdad era una gran ayuda que Raquel estuviera allí, al no tener que estar parando cada media hora para ocuparse de su hermana, hoy acabaría mucho antes y así tendría toda la tarde para pasarla con Cristina, o leer un rato …o quizás, para pasar más rato con Raquel…
Pero cuando ya se disponía a salir de la cocina por tercera vez, la voz de la morena, la retuvo:
- ¡Espera!
Bea se volvió, esperando quizás una despedida prometedora.
- ¿No olvidas algo?- preguntó Raquel con una sonrisa seductora, acercándose considerablemente a Bea.
A Bea empezaron a sudarle las manos…esto era más que una despedida prometedora… ¿Qué esperaba Raquel?¿Qué había olvidado?
La mente de Bea trabajaba a mil por hora, intentando adivinar que era lo que supuestamente había olvidado…aunque tan cerca estaba ya la morena, que lo único que estaba consiguiendo era ponerla aún mas nerviosa…Raquel sonreía de forma traviesa al ver la confusión de la chica.
- ¿Por qué sonríe?..- pensaba Bea-.pero si ya me iba…¿Qué…?
Pero de pronto su cabecita encontró una extraña asociación de ideas:
- Si ya me iba…olvido…olvido despedirme y darle las gracias…quiere que le de las gracias?!….¡¿Entonces por qué está tan cerca?!…a no ser…que…que no quiera un simple gracias….¡¡Quiere un beso!!- gritó su subconsciente (¿pervertido?)
El corazón se le disparó y sus mejillas se pusieron completamente coloradas al imaginarlo, lo cual no paso inadvertido para Raquel, porque sonreía aún más perversamente que antes.
Y ahí estaba Bea, entre la puerta de la cocina y la proximidad del cuerpo de Raquel, intentando ignorar las alocadas insinuaciones de su subconsciente para poder contestar algo coherente a la morena.
Sin embargo, antes de que pudiera abrir la boca, Raquel fue más rápida, e hizo lo único que Bea no esperaba en ese momento…
Le puso delante de las narices…un vaso de agua.
- Eh… ¿Qué?
- Tu vaso de agua- dijo Raquel- creo recordar que ese era el motivo por el que habías bajado… ¿no?…Ah! no, espera…es verdad, tú habías bajado a espiarme- dijo mientras una sonrisa de niña traviesa se colaba en sus labios.
Si Bea fuese un manga, ahora mismo tendría un gran goterón en la frente…¡¿ Cómo era posible que Raquel le hubiera saltado con eso?!¿Por qué sentía que había vuelto a tomarle el pelo?…claro…si no se montara esas películas sola.
Sin más le quitó el vaso de la mano a Raquel y le dijo:
- Estaré arriba…si necesitas algo… ¡No me llames!
- Eh!- le grito Raquel cuando ya se alejaba- no se de que te quejas… ¡Es la mejor excusa que me han dado en la vida!
Bea subió las escaleras notablemente cabreada, sin saber muy bien si Raquel la traía loca… o la iba a volver loca.
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Al final resultó que tenía más tarea acumulada de la que pensaba y después tuvo que repasar todo el temario para ponerse al día. El haber estado cuidando de Cristina había echo que se quedara un poco atrasada del resto de la clase.
Cuando por fin terminó, se estiró en la silla…¡había sido una tarde larga! Miró el reloj de la mesita de noche…las 20,00…su madre estaría la llegar, los lunes siempre llegaba antes. Luego miró el vaso de agua, intacto, sobre la mesa.
- Raquel…- pensó- … ¡Raquel!…¡Mierda!
Saltó de la silla y bajó rápidamente las escaleras…tenía que verla antes de que se fuera. No sabía por que …pero tenía que verla …¿Quería pedirle perdón quizás?…¿Perdón por qué?
Pero cuando llegó abajo, se paró en seco. Era demasiado tarde.
Su madre estaba ya en el salón, con Cristina en brazos…pero ni rastro de Raquel.
- Ah! Hola cariño- dijo su madre.
- ¿Y Raquel?
- Acaba de irse, dijo que tenía prisa… ¿ Ha pasado algo?
- No mamá, nada… (nada de nada…soy una idiota).
Pero cuando Bea iba a subir de nuevo, alguien llamó al timbre.
- ¿Puedes abrir tú?- le dijo su madre- estoy liada con tu hermana.
Bea se acercó a la puerta arrastrando las zapatillas.
- ¿Quién puede ser ahora?
Bea abrió la puerta para encontrarse de lleno con Raquel. Sus ojos color tormenta la acapararon por completo.
- ¿Puedo pasar?
Bea no parecía reaccionar
- Hola – dijo su madre desde el fondo – pasa , pasa…¿ocurre algo?
- ¡No, no! Nada. Es que me he dejado el casco de la moto.
- Claro! Anda pasa y cógelo. Yo iba a empezar a preparar la cena ahora – dijo su madre tomando el casco y tendiéndoselo a Raquel.
Ésta, pasó por el lado de Bea que aún aguantaba el pomo de la puerta, sin saber muy bien si sería capaz de decirle algo a Raquel…y sin saber muy bien el qué…
Su madre se despidió una vez más y se metió en la cocina. Bea sabía que tenía que decidirse pronto porque sino, Raquel, se iría y no sabía porque, no quería que se fuera con la impresión de que estaba enfadada con ella… ¡¿Y si Raquel si estaba enfadada con ella?!
En el último instante, cuando Raquel pasaba de nuevo por su lado, Bea tomo aire y le dijo:
- Bueno…adiós – (¡eso!… ¡Que elocuente!)
Raquel se detuvo y se giró hacia ella. En esos momentos su mirada parecía no reflejar nada en concreto. Sin embargo, se inclinó hacia Beatriz, hasta la altura de su oido y le susurró:
- Gracias por la charla, lo he pasado muy bien…bollito.
Pero esta vez, no lo dijo con malicia, sino con dulzura, lo cual hizo que A Bea le recorriera un escalofrío por la espalda.
Sólo unos minutos después, Bea se percató de que aún seguía agarrando el pomo de la puerta y que ya no había nadie frente a ella.
Se había ido.
Después de cenar, Bea, se despidió de su madre y le dio un beso de buenas noches a Cristina antes de irse a la cama temprano…había sido un día muy largo.
Hacía ya varias horas que había dejado de llover… parecía que Raquel se había llevado la tormenta con ella.
- Raquel…
Bea no pudo evitar mirar el vaso de agua, que aún permanecía lleno encima de su mesa, y no pudo evitar recordar la frase que Raquel le había dicho.
- Es la mejor excusa que me han dado nunca…- dijo en un susurro en mitad del silencio de su cuarto.
Se arropó pensando que definitivamente aquella chica iba a volverla completamente loca.
No pudo evitar, dormirse con una estúpida sonrisa en la cara, mientras recordaba aquellos ojos color tormenta.
