Mandragorafics:archivo de fanfics de mandragora

Entradas clasificadas como ‘Cap.4’

La tormenta que trajo la calma IV

Septiembre 25, 2006 · 4 comentarios

Capitulo 4:Mi vida en sociedad o como sobrevivir al instituto

Estaba lloviendo, el agua caía con tanta intensidad que mi ropa empezaba a pesar más de la cuenta y a pegarse a mi cuerpo…

Para variar, llegaba tarde al instituto y para no perder la costumbre, me había dejado el paraguas en casa.

El sonido de mis pasos resonaba en el vacio de las calles a esas horas de la mañana . Tan solo se escuchaba el sonido de mis pies sobre los charcos y mi respiración algo acelerada por la carrera…No quería llevarme otra bronca por parte del profesor, así que aceleré aún más la carrera y cruce en apenas unos cuatro pasos el espacio que me separaba de la puerta del instituto…Y cuando llegué, me paré en seco.

 

Allí, en la puerta del instituto, con un enorme paraguas azul estaba esperándome Raquel.

 

Estaba apoyada en la pared de la puerta principal, con sus gastados vaqueros y su habitual pose despreocupada.

Pareció percatarse de mi presencia y muy lentamente se acercó, hasta que su paraguas me cubrió por completo. Incluso ahora que la tenía apenas a unos centímetros de mi, seguía sin saber que decirle….Tan solo atinaba a mirar sus profundos ojos azul-grisáceos que en esos momentos podían competir con el color de las nubes, mientras un montón de preguntas pasaban por mi cabeza….pero sobre todo una: ¿Qué hacia ella aqui?

 

Me sonrió pícaramente como el día anterior, mientras me miraba de arriba abajo, con tanta intensidad que me sentí desnuda y bajé la mirada a mis botines encharcados. De pronto me di cuenta de que mi camiseta, estaba completamente pegada a mi cuerpo, dejando muy poco a la imaginación y como un acto reflejo, me cubrí con los brazos. Me sentí algo ridícula al estar en esta situación por segunda vez frente a ella.

-         Bea…- dijo Raquel con una voz tan suave que se asemejaba mas a un susurro que a otra cosa- no te preocupes…-A medida que seguía susurrándome, uno de sus largos dedos me retiraba parte del flequillo mojado de la cara. El tacto de su piel me hizo mirarla con sorpresa. Recogió mi flequillo tras la oreja, prolongando el contacto mas de lo que requería ese simple movimiento…- Estás preciosa…

 

Me costó asimilar sus dos últimas palabras, pero para cuando pude reaccionar para decir algo, Raquel ya estaba tan cerca que apenas distinguía el color de sus ojos. Cerré los mios esperando el tan ansiado contacto y cuando pude sentir su cálida respiración sobre la mia, ella vaciló unos instantes.

-         Bea…tengo…tengo que decirte algo…

-         ¿Qué?- apenas pude pronunciar aquel monosílabo luchando por no acortar los escasos tres centímetros que nos separaban.

-         Yo…-continuó ella- quería que supieras…

 

Cerré los ojos para sumergirme en el significado de sus palabras…

-         Quería decirte que…¡Son las 7,30 de un frío viernes, pero tranquilos…el fin de semana está a la vuelta de la esquina!!!

-         ¿Qué?

 

Abrí los ojos con sorpresa y descubrí que aún estaba en mi cama a punto de besar a mi almohada.

-         ¡¡Y ahora dedicamos esta canción a nuestros radioyentes más madrugadores!!- gritaba el locutor de radio.

 

Le lancé la almohada al maldito despertador, con tan mala suerte que tiré el vaso de agua al suelo.

-         Mierda!!

 

Mientras recogía el estropicio, pensaba en porque los despertadores tienen la fea costumbre de despertarte en lo mejor del sueño….Debe ser un complot a nivel mundial porque a todo el mundo le ha pasado alguna vez….¡maldita sea! Había sido todo un sueño…¿Tan fuerte le había dado? ¿Sólo había pasado una tarde con Raquel y ya soñaba con ella?

 

Para cuando terminé de recogerlo todo, eran casi la 8, así que tuve que vestirme a toda prisa y para disimular la cascada de rizos que era mi pelo, lo recogí en una trenza.

Desayuné a toda prisa y salí con una tostada colgando de mi boca. Me despedí de mi madre y de mi hermana con un ininteligible “¡AFDIOSF!, no sin antes coger un paraguas por si acaso…

 

Llegué por los pelos a clase (ni rastro de Raquel), cosa que agradecí y me desplomé en mi silla, enterrando la cabeza entre mis brazos.

-         ¿Una mala noche?- levanté la cabeza la reconocer la voz de mi compañera y amiga Helena.

-         Problemas con el despertador…-respondí escuetamente.

-         ¿Ha vuelto a interrumpir otro de tus sueños húmedos?- dijo guiándome un ojo

 

Aquella “morena cañón” como la llamaban en el instituto, por ser junto a Vanesa la chica más sexy del instituto, le encantaba tomarme el pelo.

Ella era la única que sabía mi secreto y aunque nunca lo hacía con maldad ni me echaba nada en cara….le encantaba picarme.

-         ¿Quién era esta vez?…¿Monica Belucci, Elsa Pataki…o alguno de esos pibonazos que salen en televisión?

-         ¿¡Pero quien te has creído que soy?!

-         Es verdad…- añadió ella- no podrías soñar con ninguna de ellas porque…¡estas enamorada de mi!- Y acto seguido me abrazó con tanta fuerza que pensé que me cortaría la respiración.

-         ¡Para!…¡para!Helena…no grites…nos están mirando todos…

-         Eso es porque en verdad son todos unos mirones y se mueren por verte en acción- dijo mientras me achuchaba aún más.

 

Así era ella, increíblemente despreocupada de los comentarios de los demás, y extremadamente cariñosa…Quizás por eso me animé a contárselo y el día que lo hice…su reacción fue todo menos lo que hubiese podido esperar:

Profirió algo parecido a un gritito de sorpresa y acto seguido se arrojó a mis brazos para abrazarme casi tan fuerte como ahora, mientras me gritaba prácticamente al oído que le encantaba la idea de tener una amiga lesbiana.

-         ¡Será genial.!- me había dicho- Cuando vayamos por la calle yo podré decirte…¡eh! Mira esa!! Y tú podrás decirme con sinceridad como de guapa estoy cuando salgamos de discoteca!!!

 

Aquello me hizo mucha gracia…Me sentía cómoda con ella, porque a pesar se saberlo, ella no había cambiado su forma de actuar conmigo…me seguía abrazando igual, dándome besos y pidiéndome opinión sobre las minúsculas faldas que solía llevar…Seguía siendo mi mejor amiga y no se sentía violenta conmigo, ni yo con ella, porque ambas sabíamos que a pesar de ser ella un bombón, lo único que yo quería con ella era nuestra amistad de todos estos años….Yo tenía muy claro que ella era lo que llamaríamos una “hetero” en toda regla….Además, Helena era demasiado “voluptuosa” por delante para mi gusto, aunque sus escotes fuesen lo mas llamativo para todos.

 

El tutor llegó a tiempo para evitar que Helena terminara de asfixiarme.

-         Vamos chicos…iros sentando.

 

El barullo de gente se fue, poco a poco, sentando en sus respectivos sitios.

-         Luego tengo que contarte algo- le susurré a Helena…quería contarle toda la historia de Raquel.

 

Vanesa pasó por nuestro lado, dirección a su mesa y pateó “accidentalmente” mi mochila, tirando parte de su contenido.

-         Eh tú!!!Rubia de bote!!! Mira donde pones tus pezuñas- le grito Helena con su habitual desparpajo…Si a mi no me caía muy bien Vanesa…Helena no podía ni verla.

-         Si no dejarais vuestros trastos en medio- dijo enfatizando el “trastos”- no pasaría nada

-         Serás…- pero Helena no llegó a terminar.

-         Señoritas- dijo nuestro tutor- ¿les importaría dejar la conversación para más tarde y permitirme comenzar la clase?- preguntó con ironía.

 

Nuestro tutor era un hombre joven que disfrutaba mucho con su trabajo…Se notaba que le gustaba trabajar con adolescentes. Nos obligó a todos a llamarlo por su nombre de pila…Dijo que así parecería más un compañero que un profesor. ¬¬U

-         Claro Manu- dijo Vanesa dedicándole su mejor sonrisa, mientras volvía a su sitio meneando  el culo. No era un secreto que Vanesa intentaba tirarle los tejos (sin posibilidad alguna, diría yo) al tutor.

-         Bueno- comenzó Manu- antes de empezar la clase quiero comentaros algo…Como ya sabeis, este año vamos a organizar el viaje de fin de curso. ¿Habeis decidido ya a donde queréis ir?

-         Bueno Manu- soltó Vanesa sin darle tiempo a nadie a contestar- Estuve haciendo cuentas y el viaje a Tenerife puede salir bastante bien- dijo utilizando ese tono de niña buena que solo se creían los profesores.

-         ¿Cuentas? ¿Ella?- me susurro Helena- Lo dudo mucho de alguien que por llegar la primera a la repartición de tetas, llego tarde a la de cerebros!!

 

Ahogué una risa contra la manga de mi jersey, pero aunque el resto de la clase no pareció darse cuenta, para Vanesa no paso desapercibido y nos fulminó con la mirada.

Hice como si no me hubiese dado cuenta y traté de disimular mientras Vanesa y otro chico de la clase, contaban el precio del viaje, el hotel, las excursiones y todo lo que ofrecía el pack del viaje.

-         ¡Me parece muy bien!- dijo Manu-veo que os lo estáis tomando en serio…¿Estáis todos de acuerdo?

 

Vamos a ver…playa, un clima estupendo, con los amigos y un montón de chicas en bikini…¿Quién no querría ir?

Como respuesta un estridente SIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!! Resonó en el aula.

-         Vale…calmaos…- Intentó hablar Manu sobre el barullo- Ya veo que no soy el único con ganas de playa…pero sabéis que tenéis que poneros las pilas para recaudar dinero para el viaje ¿no?

-         Sobre eso…- comenzó Luis, un chico bastante simpático de mi clase y bastante guapo…aunque también algo chulillo. Tenia a bastantes chicas babeando por él…Sino fuera porque no soy hetero, probablemente me habría fijado en él: moreno, ojos verdes, piel bronceada.Un bombón para muchas chicas….Como Vanesa que llevaba intentando llamar su atención desde 1º de ESO…sin resultado- Creo que podríamos dar varias ideas cada uno…bueno, ya sabeis, lo típico es vender camisetas, mantecados en navidad, cosas así…¿qué mas se os ocurre?

 

La gente empezó a dar ideas varias…Desde fiestas organizadas, tómbolas hasta rifar a Luis o al tutor para que alguna de aquellas niñas locas lo comprara para una noche de pasión.

-         Eh! Bea- me llamó Helena- ¿A ti no se te ocurre nada?¡Venga! que tu eres la de las buenas ideas…

-         Bueno, no se…tengo una idea, pero en  verdad es una tontería…

-         ¿Más tonto que rifar a Manu?…¡Imposible! Anda, dilo…

-         No, paso…ya hay bastantes ideas.

 

Pero lo que yo no esperaba era el pellizco que Helena me dio en el brazo y me hizo gritar sobre el barullo de la clase…Como resultado, todo el mundo se cayó al instante.

-         ¿Pasa algo?- me preguntó Manu- ¿Algo que añadir?

-         Ehmmm- veinticuatro pares de ojos me miraban curiosos y noté que me empezaban a sudar las manos- Bueno, se me había ocurrido que podríamos hacer un calendario…

-         ¿Un calendario?- preguntó Vanesa con un tono de indiferencia total.

-         Si pero no un calendario normal…en fin, claro que tendría doce meses…pero las fotos que aparezcan en él serán las de nuestro curso….fotos curiosas o artísticas…Así como mínimo, la gente del instituto se animaría a comprarlo…

-         Oye…pues no es mala idea

 

Aquello lo dijo Luis y me dedico una de esas sonrisas que harían que el hielo se derritiera en un instante. Le sonreí de vuelta, al menos alguien me apoyaba (a excepción de Helena, claro)

Un pequeño murmullo empezó a oírse por la clase…Frases como: “Es verdad…¡estaría chulo!” o “¡que guay!” sonaban a mi alrededor.

Me sentí bien por ello y miré casi instintivamente a Vanesa que se había quedado callada, con una mirada sorprendida…No sabía si se debía a que le sorprendía mi idea o el echo de que Luis me había sonreído como nunca le había sonreído a ella.

 

Sin embargo, su expresión cambió de repente y me devolvió una mirada que no auguraba nada bueno, oculta tras una sonrisa.

-         Me parece una idea genial Bea- dijo Vanesa- Pero…

 

Ese “pero” me puso los pelos de punta…Estaba tramando algo y no era nada bueno.

-         ,,,Pero creo que podríamos hacer esas fotos aún más interesantes…

 

En ese momento supe que estaba fijada mi sentencia de muerte, porque la palabra “interesante” no parecía significar lo mismo en la boca de Vanesa.

-         ¿Interesantes?- pregunté con miedo.

-         Bueno…si queremos que la gente los compre, seamos realistas…¿Qué es lo que realmente llama la atención de la gente?

 

Un murmullo general se elevo de nuevo en la clase que fue acallado por una única palabra pronunciada por Vanesa…

-         ¡SEXO!

 

¿Cómo pueden tener cuatro letras tanto poder sobre la gente? Todo la clase enmudeció para observarla con los ojos como platos.

-         ¡¿Qué?!- no pude evitar que se me escapara más fuerte de lo preciso. Eso provoco una carcajada general y una sonrisa maliciosa por parte de Vanesa.

-         ¿Quién no querría comprar algo donde probablemente vaya a ver más de lo que la ropa de sus compañeros le muestra?

-         Estas diciendo…estas diciendo…¿qué salgamos desnudos?- pregunté con un hilo de voz.

-         Yo no he dicho “desnudos”…solo se insinuaría la desnudez..¿Por qué?¿Acaso te gustaría verme desnuda Bea?- por un momento sentí como mi boca se quedaba seca y todo a mi alrededor giraba…¿Ella sabía que yo…?

-         ¡ Yo si que quiero verte desnuda!!- grito un compañero del fondo provocando una nueva carcajada general y desviando mi posible respuesta.

-         Esperad, esperad…- dijo Manu- ¿No os parece un poco osado?

-         ¡Claro que no! Solo serán algunas fotos insinuantes…nada más. ¡La idea de Bea es buenisima!- me dedico una sonrisa falsa

-         A mi me parece muy bien- dijo Luis

-         ¡Yo compraría todo el lote de calendario si sales tú!- le gritó un chico de la clase a Vanesa. Nuevas risas.

-         Bueno…¿Y quien va a salir en el calendario?- pregunto otra chica- Porque no vamos a poner doce fotos de Vanesa.

-         Claro que no- rió ella tontamente- hacemos una lista y los que piensen que están preparados para salir en el calendario- dijo mirándome de una forma que no dejaba lugar a dudas de que se trataba de un reto- que se apunten.

 

Le devolví la mirada…aunque tal y como me temblaban las piernas, puede que no quedara muy convincente…¿desnuda?¿yo? ¿y delante de una cámara para que después repartan mi imagen por ahí?…Me parece que acababa de tirarme un farol muy gordo…

-         ¿Y cómo hacemos las fotos?… Es decir ¿Alguien tiene idea de cómo hacer buenas fotos?- preguntó Luis.

-         Bueno, ya que la idea a sido de Bea, ella debería ser quien se encargara de eso…- dijo Vanesa.

-         Pero- repliqué – yo no tengo ni idea de fotografía y…- pero Vanesa no me dejo terminar.

-         ¿Y no sabes de nadie?-preguntó haciendo un puchero de niña “buena”- Seria una pena que después de que todo el mundo (recalcó bien esa parte) se ha animado, ahora no pudiésemos hacer el calendario…sería tan original…

-         Bueno, se podría buscar a un fotógrafo que por un buen precio…

-         ¡Genial! Entonces te encargas tu ¿no?

 

Un momento…¿ella acababa de endosarme el trabajo sucio? Manu y el resto de la clase me miraban expectantes…¿Cómo se las había arreglado Vanesa para conseguir darle la vuelta a la tortilla?Y sin que nadie se diera cuenta! Los segundos que tarde en contestar, se me hicieron eternos.

 

-         Claro…podría intentarlo…

 

-         ¡Bien! Pues todo arreglado…A ver, los que quieran salir en el calendario que se apunten en este papel- grito Vanesa, arrancando una hoja de su cuaderno.

 

Un ruido de sillas arrastradas enturbió mis pensamientos, mientras la gente se agolpaba alrededor del  sitio de Vanesa…¿Cómo había pasado esto?… Y yo como una tonta había aceptado…

Apreté los puños con rabia, ahora que nadie parecía darse cuenta. Vanesa había jugado conmigo como había querido. No solo me retaba a algo que sabía que probablemente no sería capaz de cumplir, sino que encima se las apaña para que yo hiciera todo el trabajo sucio…¿Por qué había aceptado? Eché un vistazo a mi alrededor para ver a todos mis compañeros apuntándose en la dichosa lista…Supongo que había cedido a la presión y ahora me había tocado todo el marrón solo para que Vanesa se luciera en unas malditas fotos y aumentar así su fama en el instituto…¿Cómo puedo ser tan tonta?

 

 Estuve enfadada conmigo misma toda la mañana y ni siquiera me pude desahogar en el recreo con Helena contándole lo de Raquel porque tenía tutoría con la profesora de mates. Así que cuando sonó la campana de salida, salí de allí lo antes posible…No quería oir a nadie más hablar del maldito calendario. Ni siquiera esperé a Helena, lo único que quería era llegar lo antes posible a casa y olvidarme por completo de la tonta risita de Vanesa.

 

Abrí la puerta de casa y solté las llaves sobre la mesita de la entrada, con tanta fuerza, que podía haberle hecho un agujero.

 A zancadas me acerqué a la puerta de la cocina y la abrí de un empujón…Para escuchar acto seguido un pequeño grito de dolor:

-         ¡Ay!- la puerta rebotó de nuevo hacia mi.

-         ¿Qué?…- abrí despacio la puerta y me encontré con Raquel que se frotaba el brazo que le había golpeado- ¡Lo siento!…perdona Raquel, yo…es que…no te había…no quería…- los nervios no me dejaban hablar.

-         ¿Serás capaz de acabar la frase hoy?- me dijo con su habitual tono mientras se miraba el codo en busca de algún moratón- Sabía que no te caía del todo bien…pero de ahí a intentar matarme…

-         No…yo sólo venía a…

-         ¿A por un vaso de agua?- me miró sonriendo de lado como hacía para sacarme de quicio. Yo le dediqué una mirada asesina pero debió importarle poco, porque de pronto me apartó a un lado y paso dirección al salón a través de la puerta, llevando un biberón en las manos.

-         Tu hermana necesita esto…si me disculpas…

 

Eso ya fue lo que me faltaba…no había tenido bastante con lo del colegio, sino que ahora tenía que aguantar el mordaz humor de Raquel.

Entré en la cocina, con la idea de buscar algo bueno en el interior del frigorífico y encerrarme en mi cuarto hasta que el mundo dejara de estar en mi contra…Sin embargo encontré una nota de mi madre pegada en el frigo con un imán:

- “Hoy llegaré mucho más tarde…me toca hacer turno doble y no tengo elección. Lo siento mucho, pero confío en ti y se que todo ira bien.

Prometo compensaros a ti y a Cristina este finde…”

-         Genial…- dije tristemente- mi madre vendrá de madrugada- Sabía lo difícil y sacrificado que era su trabajo y lo mucho que se preocupaba cuando no podía venir a cenar…al menos, decía que confiaba en mi. No pude menos que sonreir por ello.

-         Oh! Hay una pequeña nota abajo- leí las dos líneas que había apuntado más abajo: “PD: Pídete una pizza para cenar bollito!!!” ¬¬U

 

De nuevo lo había echo y ni siquiera estaba presente….Busque en la lista de números que había apuntados en otra lista en el frigo…a lo mejor encargaba comida china o algo del mexicano…si encontraba el numero claro. Pasee mi mirada por los números de la lista: la policía (¡jolin! ), los bomberos ( ¿se pensara mi madre que soy una pirómana?), emergencias, emergencias de terremotos, la UVI, el psicólogo(menos mal que se supone que está tranquila porque me quedo aquí sola), el teléfono de Raquel, el teléfono de ayuda al estudiante, el…¡espera! Retrocedí para ver si era real lo que había leído…

Allí, escrito con rotulador negro estaba muy clarito el teléfono de móvil de Raquel!!^^

 

Sin embargo, aunque  mi primera reacción fue alegrarme, al instante recordé lo borde que se había puesto conmigo y el enfado de ese día volvió a mí. Agarre una lata de coca-cola y un plato con el almuerzo que mi madre había dejado preparado.

Subí las escaleras sin ni siquiera decirle nada a Cristina…prefería esperar a que Raquel la dejara durmiendo y me encerré en mi cuarto de un portazo.

 

 

Tarde casi una hora en comer y luego durante otro par de horas, estuve intentando hacer los deberes o leer, o hacer cualquier otra cosa que no fuera pensar en todo lo que me molestaba de este día…pero al final, acabe tumbada boca arriba en mi cama pensando básicamente en una cosa: Raquel.

¿Por qué tenía esos cambios de humor?..Aunque en verdad, ¿que esperaba? No es que fuéramos amigas del alma ni nada por el estilo, pero al menos el día anterior me dio la sensación de que le caía bien…(al menos un poco)…Aunque claro, mi recibimiento no había sido un ramo de rosas precisamente…normal que se hubiera enfadado por el golpe.

Decidí que era una buena idea bajar e intentar disculparme con ella…quizás pudiésemos tener una conversación decente.

 

Bajé las escaleras más animada y cuando estaba por la mitad, escuche el ligero sonido de un llanto, y si no me equivocaba, era mi hermana.

Llegué rápidamente al salón y encontré a la pequeña que lloriqueaba débilmente en su cuna. La cogí en brazos e intenté que se calmara…

-         Ya, ya…shhhh…tranquila Cristina ¿Qué te pasa?…¿Dónde está Raquel?

 

Sin darme cuenta y nerviosa por el llanto de mi hermana, había empezado a moverme por la sala y en uno de los giros, tiré al suelo la mochila de Raquel, que estaba encima de la mesa del salón…Una carpeta que había en su interior se abrió esparciendo todo su contenido por el suelo.

-         ¡Mierda! Cómo sean sus apuntes me va a matar…- Intenté recoger todo aquello con una mano mientras que con el otro brazo mantenía a Cristina que no paraba de llorar. Comencé a recoger unos cuantos folios con cosas escritas intentando que mantuvieran un cierto orden en mi mano, sin embargo, al levantar uno de los folios, descubrí algo que me dejo fascinada…

 

Era una foto, pero lo que más llamaba la atención era el juego de luces que había en ella. Era una foto en blanco y negro del paisaje de una playa en la que se veía un perro corriendo en la orilla y una chica cuyo largo pelo, parecía estar mecido por el viento.

Seguí mirando las fotos que había bajo esa…había algunas de paisajes y de personas, pero todas tenían un algo que no podía explicar…O bien era la fuerza que transmitían o la delicadeza con la que la luz se expresaba en ellas. Yo no entendía mucho de fotografía, pero juraría que eran bastante buenas…Sin embargo, la que mas me impactó fue una de  las que estaban al final: una chica, completamente desnuda, envuelta entre las sombras de su propio cuerpo, dotándola de una sensualidad y un impacto visual que nunca había visto.

 

Apenas me había dado cuenta de que Cristina aún seguía lloriqueando, hasta que Raquel apareció de una de las habitaciones con un móvil en la mano:

-         Tranquila Cristina, ya estoy aqu…- se paró en seco al verme arrodillada en el suelo recogiendo sus cosas.

-         ¿Qué haces?- me preguntó con frialdad.

-         Perdona, es que le di sin querer a la maleta y se cayeron las cosas…intentaba ponerlas en orden…y…- Mientras hablaba, Raquel recogía las cosas y las metía en la mochila.

-         Y decidiste cotillear un poco ¿no?- me quitó las fotos de la mano.

-         ¿Qué?¡no!..yo, estaba…¡un momento! ¿Y tú donde estabas? Mi hermana estaba llorando.

-         Ha sido un instante…a demás, es normal que llore- me dijo elevando la voz por encima del llanto de Cristina.

-         ¡Cómo que normal!- le dije prácticamente gritando.

-         Porque…-cogió el chupete de la cuna de Cristina y se lo metió en la boca. La pequeña dejó de llorar al instante- …le están saliendo los dientes.

 

De nuevo me sentí como una tonta…¿Cómo no me había dado cuenta de que no tenía el chupe?

-         Tengo que irme ya- me contestó secamente Raquel y salió de casa llevándose la mochila y el casco de la moto.

 

Su portazo y su corta respuesta me dejaron clavada en mitad del salón con la pequeña en brazos. En esos momentos tenía ganas de llorar y de gritar al mismo tiempo…

 

Acosté a Cristina que pareció calmarse al final y me dediqué a hacer la tarea que no había echo antes, junto a la cuna de mi hermana. Cuando me di cuenta era la hora de cenar. Me froté los ojos que tenía un poco cargados por la lectura y bostecé mirando el reloj.

-         Bueno, vamos a ver…¿Qué prefiere la señorita?- dije en voz alta dirigiéndome a mi hermana- ¿Un sabroso biberón con extra de queso o con pepinillos?- me acerqué a su cuna sonriendo- Creo que nos hemos ganado una extra de queso ¿no crees?

 

Sin embargo, Cristina no parecía reaccionar a mi voz…Me pareció extraño, además a esta hora suele despertarse para la cena, pero parecía estar profundamente dormida.

-         Eh, pequeñita- le acaricié la cara para despertarla y me asusté.

 

Estaba ardiendo.

La saqué de la cuna y siguió sin inmutarse, pegué mis labios a su frente para comprobar la temperatura….parecía que tenía fiebre, y mucha.

Corrí con ella en brazos hasta la salita y busqué el termómetro. Al cabo de unos minutos comprobé que la pequeña tenia fiebre y me estaba asustando cada vez más porque, seguía dormida y respirando muy lentamente.

 

Intenté que el pánico no se apoderara de mí, pero al final el miedo me venció y corrí a por el teléfono para llamar a mi madre, sin embargo, me detuve a mitad del número…Una voz en el fondo de mi cabeza me decía que no lo hiciera…Si llamaba a mi madre, no solo se iba a asustar muchísimo, sino que podía perder su trabajo si salía ahora, y eso no podía ser.

 

Sentí un pequeña opresión en el pecho y colgué el auricular…empezaba a angustiarme y de nuevo, esa vocecilla parecida a mi conciencia volvió de nuevo y me hizo hacer algo sin ni siquiera pensar si era una buena idea…En ese momento era la única idea.

 

Marqué uno de los números de la lista que mamá me había dejado en el frigo y tras una par de tonos, una voz se escuchó al otro lado:

-         ¿Diga?

-         ¿Raquel?- mi voz sonó quebrada a través del aparato.

-         ¿Quién es?

-         Soy yo…Cristina está…creo que tiene fiebre muy alta y…- las lagrimas luchaban por salir y mi voz sonaba cada vez más estrangulada.

-         ¿Bea?¿Qué ocurre?- la voz de Raquel sonó terriblemente preocupada.

-         Cristina tiene fiebre…y mi madre no está…-mi voz se cortaba por los sollozos-Estoy muy asustada Raquel, tengo que llevarla a urgencias y pensé que tú…no se…no se que hacer…yo…

-         Tranquila…- su voz seguía sonando preocupada, pero ahora trataba de susurrarme las palabras para que me tranquilizara- no llores cariño. Ahora escúchame bien, abriga a Cristina todo lo que puedas. Estoy a allí en 5 minutos. Todo saldrá bien.

-         Gracias…- después de eso solo oí el sonido intermitente de que alguien había colgado al otro lado de la línea.

 

Hice exactamente lo que Raquel me había dicho, intentando calmarme lo máximo posible…aunque estaba tan alterada, que ni siquiera me había dado cuenta de cómo me había llamado y la dulzura con la que lo había echo.

No muy lejos de allí, una moto cruzaba la ciudad a toda velocidad, saltándose semáforos y derrapando sobre los charcos, mientras la chica que la conducía, rezaba por llegar a tiempo con el corazón bombeándole en el pecho.

 

Categorías: "La tormenta que trajo la calma" · Cap.4