Fiel a su palabra, Raquel apareció en la puerta de mi casa 10 minutos después, con las mejillas sonrosadas y el pelo revuelto de haberse quitado el casco.
Sus ojos, más oscurecidos de lo que se los había llegado a ver hasta entonces, me recorrieron de arriba a bajo un par de veces, como asegurándose de que estaba bien…
Su mirada se posó en Cristina a la que sostenía en brazos y estaba cubierta por un abrigo y después me miró durante unos segundos…
- Vamos, no hay que perder tiempo- me dijo pasándome un brazo por encima de los hombros. Me pegó a su chaqueta de cuero y el aroma me inundo por unos instantes.
- ¿Tienes algo con que cubrirle la cabeza a Cristina?- me pregunto sin mirarme realmente.
- Si….si, claro- levanté la mano enseñando un pequeño gorrito que mamá le había comprado hacia unas semanas, le pareció que la pequeña estaría adorable con él.
- Bien pónselo….esperemos que no llueva de aquí al hospital.
Me apretó mas contra sí….algo que agradecí porque en esos momentos, pensé que me iba a desmayar…Estaba demasiado asustada y mareada y no sabía lo que iba a pasar, es más, no sabía que tenía pensado Raquel, pero en ese momento lo único que quería era llevar a mi hermana al hospital por encima de todas las cosas.
Atravesamos el camino del porche hasta la verja que daba a la calle y vi que la moto de Raquel estaba aparcada (por no decir prácticamente tirada) sobre la verja de la casa.
Volvió a apretarme contra si, con tanta fuerza, que mi hermana quedo prácticamente enterrada entre las dos, como si quisiera protegernos de una posible lluvia imaginaria.
Cuando llegamos frente a la moto, me paré en seco, sin saber muy bien que hacer. Raquel me miró unos instantes con una mirada que decía claramente “¿A que esperas?”
Al verme dudar me tendió el casco de la moto y me dijo:
- Póntelo tu…No tengo más
- Pero…- apenas hice el ademán de cogerlo. Raquel parecía nerviosa e hizo un nuevo movimiento con la mano para acercarme de nuevo el casco.
- Lo lamento pero es la única forma que tenemos de llegar lo antes posible…no tengo coche y…- de pronto cambió el tono a algo parecido a una súplica- por favor Bea…confía en mi.
Su mirada se congeló por unos instantes sobre la mía, esperando una respuesta. Cristina se removió un poco dentro del abrigo que la cubría y me hizo reaccionar. Agarre el casco de la mano de Raquel la cual me sonrió como aliviada.
Ya no había marcha atrás.
Nunca me había montado en una moto, así que Raquel me ayudó a subirme con el casco ya puesto. Con un brazo agarre a Cristina como si la vida se me fuera en ello y con la otra me agarré a la cintura de Raquel, apretando uno de los pliegues delanteros de la chaqueta con mi mano.
- Echa tu peso sobre mi y deja a la pequeña en medio, será lo mejor.- me recomendó mirando un poco hacía atrás.
Intenté hacer lo que me dijo, poniendo la cara de lado para que el casco se interpusiera lo mínimo, apoyándome en su hombro izquierdo. Apreté a mi hermana contra mi pecho y la chaqueta de Raquel, rezando en silencio para que aquello saliera bien.
- ¡Vamonos!- dijo antes de escuchar el motor encendido y acto seguido arrancó.
Todo parecía amortiguado por el casco: el sonido, el viento…No podría decir a que velocidad íbamos, porque apenas miré el camino. Estaba más pendiente de mantener a mi hermana abrazada contra mí sin llegar a aplastarla entre nuestros cuerpos.
Cerré los ojos y sentí una pequeña gota de lluvia en mi nariz…No me había cerrado la tapa del casco. Abrí los ojos, temerosa de que fuese a caer un chaparrón, pero debió ser una gota perdida, porque el cielo nocturno parecía bastante despejado.
De pronto observé que estábamos delante del hospital y para cuando me di cuenta, estábamos entrando por la puerta de urgencias del hospital.
Nos hicieron pasar a una sala de espera y tras unos 5 minutos, un chico con bata, que tenía pinta de estar de prácticas nos hizo pasar a una pequeña sala donde había otro señor, que tenía pinta de ser medico.
- Bueno- dijo el medico, sacando unos papeles de una carpeta- ¿Qué pasa?
- Es mi hermana…-dije en un hilo de voz- tiene mucha fiebre y parece que no despierta…- sentí como la voz se me que quebraba por momentos y algunas lagrimillas amenazaban por escapárseme.
- Ajam…- añadió él sin ni siquiera mirarme, mientras apuntaba algo en los papeles que parecían una ficha- ¿Cómo se llama?
- Bea…Beatriz – de pronto me di cuenta- bueno, ella se llama Cristina Moreno
- ¿Y que edad tiene?
- Un año…un año y cuatro meses…-dije secándome las lágrimas con el dorso del jersey.
- ¿Y los padres?- preguntó el medico- ¿O tu eres la madre?- me preguntó levantando la cabeza de los papeles por primera vez y dedicándome una mirada que no me gustó nada…
- No…ya le he dicho que es mi hermana- añadí algo mosqueada…¿Pero este hombre me estaba escuchando?- Mi madre está trabajando…
- ¿Y el padre?
Sentí como mi estómago se encogía al recordar a papá….Me empezaba a poner nerviosa….¿Que tenía que ver todo esto ahora?¿Es que este hombre no se había enterado que mi hermana estaba mal? Miré a Raquel de soslayo, que parecía bastante cabreada.
- ¿Qué edad tienes?- me preguntó el medico. Fui a replicar a decirle que aquello no tenía ni pies ni cabeza, pero Raquel se me adelantó. Dio un puñetazo sobre la mesa del médico y le dijo siseando prácticamente las palabras.
- ¿Se puede saber a que coño está esperando para atender al bebé?
Yo me quedé helada por unos instantes, pero la cara del médico no tenía precio.
- Escucha niña, pero…
- Para usted, “señorita” – dijo Raquel cortando sus réplicas y remarcando mucho el “usted” con un tono bastante amenazador y el “señorita”.
- Muy bien señorita- añadió molesto el médico- pero es necesario rellenar una documentación previa antes de atenderles.
- No veo que le esté pidiendo información importante….más bien me parece que está fisgoneando- Raquel se inclinó sobre la mesa del doctor para encararse con él. Yo, permanecía aun lado, observando con una extraña fascinación, como ella parecía una pantera negra a punto de atacar.
- ¿Y quien se supone que es usted “señorita”?
- Eso es lo de menos, pero esta niña es como si fuera mi hija
- Pues si no les importa…deberán esperar en la sala contigua a que las llamen.
- ¿Asi?¿Sin más?- por un momento, pensé que Raquel iba a morderle la nariz al médico por la forma en que se inclinó hacía él con cara de enfado.
- Si- respondió secamente- esta noche ha habido un accidente de tren y hay muchas personas que esperan ser atendidas también.
- No me lo puedo creer- dijo Raquel- separándose definitivamente de la mesa del medico con un movimiento brusco-¿y no hay nadie en este maldito hospital que pueda dedicarnos 5 minutos?¡Sólo tiene que mirarla y recetarle algo para bajarle la fiebre!¡ No le estamos pidiendo una traqueotomía, joder!
- ¡Esperen fuera!- gritó el médico haciendo que Raquel se callara. Se miraron por un instante y finalmente Raquel se giró hacía mi y me dijo:
- Aquí no hacemos nada- y le arrancó el papel con los datos, que el médico le había tendido.
Yo me giré hacía el médico antes de salir por la puerta, sin saber muy bien que decirle.
- Ten paciencia- me dijo- os llamarán pronto.
- Entiendo que estén muy agobiados, pero de veras que mi hermana necesita ayuda urgente…de verdad.
- Lo siento mucho, pero hasta dentro de unos instantes no podemos hacer nada…estamos desbordados.
Me sentí agotada en esos instantes y cerré la puerta sin contestarle…
Al girarme, vi como Raquel andaba prácticamente a zancadas por el pasillo parando a todo el que parecía tener pinta de trabajar all. Se la veía muy nerviosa y enfadada.
De pronto se giró y me vio allí, al final del pasillo con la pequeña en brazos y se acercó en dos zancadas a mi. Nos envolvió con sus largos brazos y nos arropó entre ellos.
- Tranquila- susurró cerca de mi oído- voy a conseguir un medico para Cristina aunque tenga que coger como rehén al capullo del medico y amenazarlo con un termómetro roto…
Sonreí con el comentario sarcástico y me separé de ella para mirarla a la cara directamente desde que habíamos salido de casa. Me fijé en que sus ojos estaban parcialmente enrojecidos ¿habría llorado?¿Cuándo? No me había dado cuenta de ello…
Y de pronto recordé la gota de lluvia que me dio en la nariz…quizás no fuese lluvia, sino una lagrima de Raquel.
Tome su mano entre la mía y le dije:
- Tienes que tomártelo con más calma – me miró sorprendida, yo sabía que como no dejara de montar el numerito, no iban a querer atendernos antes- por favor…confía en mi.
Le sonreí algo cansada, pero finalmente ella asintió ligeramente con la cabeza sin soltar mi mano y mirándome de forma intensa.
- Perdonad.
Una voz a nuestras espaldas nos hizo girarnos. Era el chico con pinta de estar haciendo las prácticas.
- Antes he oído lo que os pasaba…bueno, de hecho, lo ha oído todo el hospital- Raquel le dedico una mirada asesina, a lo que el sonrió divertido.
- Y creo que puedo echaros una mano…
- ¿En serio?- pregunté esperanzada
- Si, anda vamos, bajemos a pediatría, esto está lleno de gente con collarines.
Seguimos al chico a través del barullo de gente en dirección a los ascensores. Me di cuenta de que Raquel aún me tenía cogida de la mano. Me gustó la sensación de apoyo que me ofrecía y la dejé allí. Observé que tenía la mirada perdida aunque parecía menos tensa que antes. Le di un leve tironcito del a mano para que me mirara:
- Al final lo has conseguido…- le dije sonriendo.
- ¿Ah?¿El qué?- me dijo algo despistada.
- Un medico para la enana…y sin usar el termómetro-navaja.
Raquel me sonrió y apretó mi mano con más energía.
Entramos en un ascensor y Raquel y yo pasamos al fondo, ya que además de nosotros entro una enfermera con una camilla.
- ¿A dónde?- preguntó el chico. Ella le indicó que a la planta baja.
Raquel se inclinó un poco sobre mi y arropó a la pequeña. Después la observó durante unos instantes y finalmente me dedicó una sonrisa. Yo desvié la mirada algo sonrojada hacía el otro lado del ascensor y de pronto descubrí que el chico nos estaba mirando mientras sonreía. Después miró nuestras manos entrelazadas y sonrió aún más.
En ese momento sentí como me ponía muy colorada, pero para suerte mía, el ascensor se abrió en nuestra planta y salimos de allí esquivando la camilla.
El chico nos pidió que esperásemos unos instantes y desapareció tras la puerta de una habitación. Segundos después, salía acompañado de otro chico algo mayor que él, con bata blanca.
- Hola- dijo con una sonrisa cansada y una taza de café en la mano- Soy Javi…Iván me ha contado lo que pasa…venid conmigo a la consulta y veamos que le pasa a la pequeña.
Seguimos a los dos chicos hasta una pequeña consulta en un largo pasillo algo atestado de gente con crios en brazos, camillas y demás…
- Pasa un momento con tu hermana- Raquel hizo el ademán de seguirme pero el medico le hizo una señal con la mano- lo siento pero ya hay mas gente dentro y te agradecería que esperaras fuera…por favor.
Mire a Raquel pidiéndole en silencio que no fuera a montar el numerito otra vez. Sin embargo, se retiró delicadamente de la puerta y me dijo con voz suave:
- Te espero fuera…
- Gracias- le sonreí.
Dentro de la consulta, olía a jarabe para la tos de fresa y a ese olor característico que tienen las consultas de los médicos. Las paredes estaban llenas de dibujos hechos por niños chicos y de posters de niños sacando la lengua y riendo.
Había una par mas de personas dentro de la consulta, en una camilla, siendo atendidas por otro médico.
El médico, nos llevó a otra camilla tras un biombo y cogió a Cristina delicadamente de mis brazos, la puso en la camilla y empezó a desabrochar la ropa que llevaba.
La pequeña se removió inquieta mientras la oscultaba.
- ¿Es la primera vez que tiene fiebre?
- Si…- respondí algo preocupada- ¿Es grave?
- ¿Le están saliendo los dientes verdad?
- Si
- No te preocupes, es normal que tenga algo de fiebre- giró despacio al bebé sobre la camilla para oscultarla por la espalda- ahora le mandaremos algo y en un ratito se le habrá bajado la fiebre del todo.
- Gracias…-dije débilmente. El médico se giró hacía mi con una sonrisa de agradecimiento- No hay por qué darlas…no me gusta ver a nadie enfermo y menos a los bebés…- dijo con una mirada ensoñadora mientras cogía a la pequeña en brazos para vestirla.- Teneis una niña preciosa- añadió al final.
- Si claro….eh ¿Qué?- no sabía si lo había entendido bien.
- Tu novia y tú.
Ese, sin duda, iba a ser el momento más extraño de la noche….O.O (y en ese momento no sabia si reirme o buscar la cámara oculta).
- No…si es mi hermana pequeña….tengo 16 años!!
- Pues pareces mayor…- le miré sorprendida- quiero decir- se corrigió- pareces bastante madura para tener sólo 16 años.
- Gracias…y….bueno, ella- dije refiriéndome a Raquel- no es mi novia.
- Oh! Vaya….perdona, pero es que Iván ve a alguien cogido de la mano y se monta una telenovela…-dijo entregándome a Cristina de nuevo, para luego rascarse la nuca avergonzado- lamento el malentendido.
- No…no te preocupes, no pasa nada.
- De todas formas- añadió antes de girarse de nuevo- hacéis una bonita pareja…
Mientras él rebuscaba algo en la mesa de la consulta, yo me sentía casi flotar….”haceis una bonita pareja”…definitivamente esto tenía que ser una cámara oculta….pero la cara de boba feliz no me la quitaba nadie esa noche.
Finalmente, se acercó de nuevo a nosotras con un bote lleno de un líquido rosa y una jeringa de plástico en la mano. Cogió parte del líquido con la jeringa y le dio unas cuantas gotas a Cristina.
- Con esto le bajará la fiebre dentro de poco- me dijo mirando a la pequeña con una sonrisa- si mañana vuelve a subirle la temperatura, traedla al pediatra…Aunque no creo, ya casi le han salido los dientes más problemáticos. Le sonreí aliviada.
- Gracias….de verdad, por atendernos tan rápido y tan bien…
- Me encantan los niños- dijo mas para si mismo más que para mi- es una pena que no pueda tener uno.
Le miré sorprendida.
- Mi novio no quiere adoptar- dijo haciendo un movimiento leve de cabeza hacía el otro chico que nos atendió, Iván, que estaba ayudando a otra pareja que traía a una niña en brazos- dice que es una gran responsabilidad y no sabe si está preparado para ser padre…- dijo tristemente-¡Estos jóvenes de hoy en dia!- añadió en un tono mas jovial para quitarle importancia al asunto
- A mi me gustaría el día de mañana adoptar un niño…. O una niña, incluso antes que tener uno…lo de la inseminación artificial se me hace un poco lio. Aunque primero….tengo que encontrar a alguien- le dije casi en confidencia.
- Vaya…-añadió en tono de broma- parece que el cotilla de mi novio no iba tan descaminado como pensaba, porque, si no me equivoco…en la lista de es “alguien” hay cierta morena ¿no?
No pude evitar sonrojarme de nuevo ( A este paso batía un récord guinnes o algo así),el simplemente sonrió.
- En serio, muchas gracias por todo.
- De nada…es que esta noche, esto es un poco de locos, parece que se haya puesto todo el mundo de acuerdo…
Me acompañó hasta la puerta y afuera me esperaba Raquel con un vaso de café de la máquina.
- ¿Qué tal?¿Cómo está?
- Bien, tranquila…ya está todo arreglado, la peque ya no tiene fiebre casi. Dentro de un rato estará pidiendo de comer…
Raquel sonrió aliviada y se acercó para darle un beso en la frente a la pequeña. En ese momento hubiese jurado que tanto el médico como su novio(que acababa de aparecer por allí) dejaron escapar un suspirito.
- Bueno, será mejor que nos vayamos Bea. Te llevaré a casa antes de que se haga más tarde.
- Si, será una buena idea….y deberías quedarte con ella hasta que le baje la fiebre a la pequeña- añadió el médico. Raquel lo miró un poco extrañada. Él agregó rápidamente- por si acaso, espero que no, pero por si teneis que volver si no le bajase la fiebre.
- Eso, eso- añadió su novio.
(¿Qué se supone que estaban intentando? ¬¬U)
Raquel levantó una ceja algo escéptica por la respuesta y finalmente me echó el brazo por encima de los hombros otra vez, y me dijo al oído:
- Vámonos…aquí la gente está un poco loca.
Antes de llegar al ascensor me giré para despedirme de ellos y me sorprendí al ver como ambos me hacían gestos de ánimo y me pareció leer en los labios del médico algo que se parecía peligrosamente a:
- ¡¡Ligatela!!
Creo que ese fue el sonrojo numero mil de la noche.
El camino de vuelta pasó casi tan rápido como el de ida y en apenas 15 minutos estaba dejando a Cristina de nuevo en su cuna….Sólo que cuando lo hice, fui consciente de que estaba a solas con Raquel en una casa completamente desierta a la 1 de la madrugada.
Vi como se paseaba por el salón, esperando a que me acercara:
- ¿Cómo estás?- me preguntó
- Mejor…mucho más tranquila- era una mentira muy gorda, y no solo por el hecho de que ella estuviese aquí, sino porque no sabía como se lo iba a contar a mi madre sin que se preocupara…Sabía que en cuanto le contase lo que había pasado, se pondría muy nerviosa….y querría pasar mas tiempo con las dos porque se preocuparía…y tendría problemas con su trabajo…y…
En ese momento, todo se amontonó de golpe en mi cabeza y sentí un agobio muy intenso…pensé que la culpa era mía, por no haber sabido cuidar de Cristina correctamente…me sentí muy estúpida por ello y las lagrimas amenazaron con desbordarse por mis ojos. Apreté los labios con fuerza…no quería llorar delante de Raquel, yo quería ser fuerte como ella, como mamá…Temblé involuntariamente de rabia.
- Eh!…bollito ¿Qué te pasa?- preguntó Raquel en broma. Me puso una mano en el hombro y yo bajé mi cabeza para ocultar las lagrimas. Ella debió notar mi temblor porque su tonos se volvió mas preocupado…- Bea…¿Qué ocurre? Ya estamos en casa y Cristina esta bien…¿Qué?..
Pero su pregunta fue cortada por el comienzo de mi llanto, que escapó como un quejido. Quizás llevaba demasiado tiempo aguantando las lágrimas, aparentando ser fuerte…No lloraba desde la muerte de papá y sentía como si todo aquello se hubiese acumulado a lo largo del año y finalmente estallaba como una tormenta.
Raquel pareció no saber que hacer durante unos instantes, permaneció estática, como asustada, sin saber que hacer con mi repentina reacción….Pero al cabo de unos segundos me arropó entre sus brazos y el aroma a cuero de la chaqueta, me inundó de nuevo. Me meció suavemente y noté como hablaba sobre mi pelo.
- Tranquila….shhhh…tranquila, no pasa nada, todos están bien…
- Pero…yo…es que…- las lagrimas no me dejaban hablar.
- No te preocupes….si tienes que desahogarte hazlo…vamos, no es bueno que te lo guardes.
Permanecimos unos minutos así, abrazadas en medio del salón mientras mis lágrimas mojaban su chaqueta y ella me mecía entre sus brazos.
Finalmente mi llanto se calmó un poco y Raquel me miro sonriendo de medio lado.
- Sabes, creo que hay alguien que necesita sonarse los mocos…y te agradecería que no hicieras en mi chaqueta, porque no veas lo que me cuesta el tinte…
Sonreí avergonzada y tomé el pañuelo que ella me tendía, después me senté en el sofá mientras ella preparaba café caliente.
Apareció en el salón unos instantes después con un par de tazas humeantes.
- Toma, me he tomado la libertad de ponerle leche al tuyo.
- Gracias…- tomé la taza y soplé la nube de humo que salía de ella.
- Bueno….- dijo Raquel tanteando el terreno- ¿por que no….me cuentas lo que te pasaba esta mañana…?
La miré sorprendida y ella sonrió socarronamente.
- Ahora no me vengas con que no pasaba nada….cuando entraste en casa esta mañana parecías una elefanta en celo y cabreada… Desembucha
Sonreí para mi misma….Raquel solo estaba intentando hacerme sentir mejor a su estilo, que me relajara hablando con ella y así me calmara….Y sin darse cuenta, me acababa de demostrar que me prestaba más atención de lo que yo pensaba.
Le conté lo que había pasado con Vanesa esa mañana, la forma que tenía de hacerme enfadar y como buscaba siempre el modo de dejarme en ridículo….y sobre todo, le conté lo de la (terrible) idea del calendario “sugerente”.
- ¿Sabes qué? Yo le daría a la Vanesa esa en las narices y me haría las fotos más sexys de todo el instituto, para que se tragara su orgullo con patatas
- Pero yo no puedo hacer eso…
- ¿Cómo que no?
- Me da vergüenza…-añadí en un susurro.
- Conmigo no cuela bollito…Si tu no te haces esas fotos yo no pienso comprar ese calendario- añadió en broma, aunque a mi me ilusionó que ella quisiera comprar algo solo por mi. Intenté desviar un poco el tema:
- Y encima, me ha endosado a mi todo el pastel…tengo que buscar un fotógrafo como sea y que nos haga las malditas fotos a buen precio- añadí abatida- ¡¡y no se que hacer!!- enterré mi cabeza en uno de los cojines del sofá
- Bueno- dijo Raquel antes de dar un último sorbo a su café- creo que en eso te puedo echar una mano…
- ¿Conoces a algún fotógrafo lo suficientemente ingenuo como para ponerse a hacer fotos a un montón de adolescentes hormonados?
- No…pero conozco una fotógrafa lo suficientemente necesitada de dinero extra para pagar el alquiler del piso, que se arriesgaría a ello…
Miré a Raquel de forma interrogante.
- ¡Oh venga!…-me dijo riendo- ¿me vas a decir que después de hurgar entre mis cosas esta mañana no viste las fotos?
- ¡No estaba hurgando!¡Fue un accidente..!!yo…espera…¿Las fotos son tuyas?
- ¿Son buenas eh?- dijo guiñándome un ojo
- ¿De verdad estarías dispuesta a hacerlo?
- No es que sea la ilusión de mi vida, pero…¡la necesidad aprieta!
- ¡Eso sería genial!- dije dando un pequeño saltito en el sofá y casi derramando parte del café de mi taza. Miré a Raquel emocionada y de pronto mi expresión cambió…
- Yo…siento haber mirado en tus cosas…de verdad….fue un accidente-añadí algo avergonzada por haber cotilleado, en parte, en su intimidad.
- No te preocupes…no tenía tanta importancia…en verdad, debería ser yo la que se disculpase.
La miré extrañada y ella me devolvió una mirada bastante confidente.
- Yo no me comporté …correctamente contigo. -Se veía que estaba buscando las palabras adecuadas- Yo tampoco había tenido un buen día y además, acababa de recibir una llamada que…- se paró en seco- Lo pagué contigo de verás que lo siento….
Raquel bajo la mirada por primera vez desde que nos conocimos.
- También lamento mucho lo de Cristina…estaba bajo mi responsabilidad y yo…
- Ni se te ocurra decir eso- la corté- lo de hoy no ha sido culpa de nadie…No es culpa tuya que mi hermana haya decidido echar todos los dientes de golpe ¿no?
Una vez que la frase murió en mis labios, Raquel levantó de nuevo la mirada y se encontró de lleno con la mía….Sus ojos parecían brillar en la semipenumbra del salón.
No sabría decir cuanto tiempo permanecimos así, pero cada vez se me estaba haciendo más cómodo mirar aquellos ojos grises y sobre todo las conversaciones con ella…Quizás después de todo, pudiésemos al menos, llegar a ser amigas…
Por un instante, recordé la canción que Raquel tarareó a mi hermana la primera tarde que estuvo en casa….era un fragmento de una canción llamada Bittersweet…que venía a ser algo así como, agridulce…Quizás fuese una palabra perfecta para definir a Raquel…agridulce…Podía pasar de ser una persona amarga y algo cortante a convertirse en caramelo puro, como el que se derrite en el calor de la boca…
Bittersweet…
Pero el momento mágico se vio roto por mi hermana pequeña, que empezó a hacerse notar. La pequeña se removía inquieta en su cuna y lloriqueaba pidiendo la cena que se había perdido.
Raquel pareció reaccionar y saliendo del trance miró su reloj.
- ¿Qué hora es?…¡madre mia!¡¡Es tardísimo!!- se levantó como un resorte del sofá y cogió su casco de la mesa del salón.- Tengo que marcharme ya, mañana tengo que levantarme muy temprano….¡ah, la vida universitaria! Ni los findes la dejan a una descansar.
Yo cogí a Cristina de la cuna y le tomé la temperatura con la mano, parecía que la fiebre había desaparecido por completo. Sonreí aliviada. Me fijé en que Raquel estaba prácticamente abriendo la puerta.
- ¡Oye!- conseguí que se volviera hacía mi- …Gracias por todo…de verdad.
- No me las des aún bollito- me guiño un ojo- mañana iré a tu instituto para hablar con quien sea que me vaya a pagar…Así que no te librarás tan fácilmente de mi…Voy a ser el terror de tu clase.
- Hasta mañana entonces…- dije riendo por su comentario.
Finalmente, Raquel desapareció tras el sonido de la puerta al cerrarse.
Fui a buscar el termómetro para tomarle la temperatura exacta a la pequeña, antes de preparar la cena….ahora que me daba cuenta yo también tenía hambre.
Comencé a pensar en lo extraño que sería tener a Raquel mañana en el instituto de nuevo, en clase, y precisamente para….¡¿Un momento?!
El termómetro casi se me cae de las manos al darme cuenta de lo que acababa de hacer…si Raquel iba a hacernos las fotos…eso quiere decir…¡¿Qué ella iba a verme desnuda?!!
En esos instantes, si alguien me hubiese tomado la temperatura a mi, habría deducido que tenía fiebre….
