Martes: Comienza el infierno
Si alguien me hubiese dicho lo que iba a pasar ese día, probablemente me hubiese escondido debajo de la cama o en cualquier otro rincón del planeta para que no me encontraran…Sin embargo, ya no había vuelta atrás…
Por fin era el gran día. Cuando llegué a las 9 al instituto, vi que la mayoría de la gente había llegado ese día antes. Todos parecían muy nerviosos y algunas chicas ya venían maquilladas.
Había una furgoneta en la puerta del instituto de la que estaban sacando un montón de material, cosas como focos y algunas escaleras.
Dentro me encontré a Helena que venía más guapa de lo que ya lo era habitualmente: llevaba el pelo completamente alisado y algunas pequeñas trencitas en un lado de su cabello. Maquillada de forma muy discreta con una sombra de ojos celeste y una camisa a juego con sus ojos…un verdadero ángel.
Yo no tenía muy claro que hacer con mi aspecto…al menos me había tomado la molestia de ponerme ropa interior decente (y bonita)…Me daba miedo solo de pensar que tenía planeado Raquel. Me recogí el pelo en una larga trenza, con la esperanza de que los rizos quedaran un poco disimulados.
- ¡QUE GUAPA ESTÁS!- Helena me enterró en uno de sus fuertes abrazos…¿Qué haría yo sin el apoyo de esta chica?
- Tu si que estas guapa…¡estas preciosa!
- ¿De verdad?- Helena se repaso un poco la ropa- No estaba muy segura de que ponerme, pero finalmente anoche se me ocurrió una idea.
Al parecer, iba a hacerse unas fotos sólo con la camisa y con una piruleta, en plan niña buena.
- ¿Y tu?¿Te has decidido al final?
Me encogí de hombros. Después de toda una tarde libre, no había sido capaz de pensar en nada.
- ¿Por qué no te haces las fotos conmigo?
- ¡¿Qué?!- estaba loca si pensaba que me iba a hacer una foto SOLO con una camisa. Una cosa era enseñar un poco la ropa interior y otra muy distinta era hacer que mis pantalones desaparecieran.
- Vamos…¿que mejor que hacernos las fotos juntas?- de nuevo la cara de cachorrito desvalido…
- Vaaaale esta bien- Helena empezó a dar saltitos a mi alrededor, haciendo que sus trencitas botaran…¿Quién mejor que ella para relajar el ambiente en las fotos?
Se suponía que ese día estaríamos alli toda la mañana, comeríamos en el instituto y por la tarde terminaríamos las fotos que quedaran. El único problema era que la profesora de literatura se había empeñado en dar su clase, así que tendríamos que aguantarla después del almuerzo.
Fuimos al gimnasio, donde nos habían dicho que estaba preparado todo para las fotos. Cuando entramos, no puede evitar abrir la boca impresionada.
Raquel había transformado aquel lugar lleno de colchonetas, potros y polvo en un impresionante estudio de fotografía.
Un fondo blanco pendía del techo hasta tocar el suelo, había varios focos repartidos por la sala y un par de cámaras de fotos ya montadas en sus respectivos trípodes. Algunas escaleras para cambiar los fondos y varias telas de colores y sábanas en el suelo.
- ¡Guau!
- Gracias- escuché a mi espalda. Al girarme vi a Raquel, mirándome con una sonrisa. Se notaba que hoy era un día caluroso dentro de los días de lluvia que habíamos vivido, porque era la primera vez que veía a Raquel con una camiseta de tirantas, eso si, seguía enfundada en sus habituales vaqueros.
- Esto está genial, Raquel, en serio…¿De donde has sacado todas estas cosas?
- Ya te lo dije…una tiene sus contactos. Bueno…¿Has pensado algo para la foto?
- Emm…bueno, me haré las fotos con Helena, ella es la parte creativa en esto.
- Hablando del rey de roma…- vi que Raquel miraba por encima de mi hombro- ¡Hola Helena!
Helena apareció tras de mí y saludó a Raquel.
- Eres toda una artista, esto es como una sesión de fotos del “ELLE”-le dijo
- No, esto es mejor, créeme…Ya quisieran ellos tenerme a mi como fotógrafa.
Nuestras risas se vieron cortadas por la voz de alguien que desconocía completamente.
- ¡Ah! Estas aquí
Un chico castaño, muy alto y con unos bonitos ojos azules se acercó a nosotras.
- Pensé que no te vería antes de marcharme…
No fue la familiaridad con la que trataba a Raquel, sino la forma en la que la agarró por la cintura y besó su mejilla, lo que me sacó de mis casillas
- ¿Lo tienes todo?
- Que si…tranquilo, no soy tan desastre como piensas- luego se volvió hacia nosotras- chicas, este es mi camello fotográfico. Gracias a él tenemos este pedazo de escenario de lujo. Os presento a Raúl.
Helena le saludó con mucho más entusiasmo que yo.
- Vaya si llego a saber que las chicas de este instituto son tan guapas, hubiese repetido más cursos.
Helena sonrió vergonzosa frente al cometario y Raquel le propinó un puñetazo en el hombro….¿Que se había creído este tío?¿Que rollo se traía con Raquel?….¡¿No sería su novio?!Una extraña punzada de dolor me sacudió el estómago.
- Perdón, perdón- se disculpó Raúl- no recordaba que me está prohibido ligar en tu presencia
Mi cara debió ensombrecerse de golpe, porque el chico me miró unos instantes y añadió:
-¿Tu debes ser Bea, verdad?
Raquel volvió a darle un nuevo golpe y esta vez le hizo un gesto con la mirada indicándole que se callara.
- ¡Guau! ¿Y esa quien es?
Todos miramos en la dirección que la mirada (o el charco de babas) de Raúl indicaba. A pocos metros de nosotros pudimos ver a Vanesa con una minúscula falda, botas de aguja y una caperuza roja, rodeada de los chicos de la clase…¿Se suponía que iba de caperucita roja?
- Esa- dijo Helena- es una que quiere hacer creer a todo el mundo que va por la vida viviendo una peli disney cuando en realidad, vive en una porno.
Raquel y el chico no pudieron evitar estallar en carcajadas…Yo estaba demasiado preocupada como para encontrarle siquiera la gracia a ese chiste….¿Y si de verdad era su novio? No se de que me sorprendía, estábamos hablando de Raquel. Yo no debía ser la única persona que se hubiese fijado en ella….Me sentí mal por ser tan ilusa.
- Bueno me voy, nos vemos luego- le dio otro beso a Raquel- Chicas, ha sido un placer conoceros.
El nudo en el estomago empezaba a hacerme daño.
La mañana transcurrió lenta. Primero pasaron los grupos más grandes, uno de 5 personas que recreaban una escena de clase, sólo que los chicos iban sin camisa y las chicas llevaban minifalda y corbata.
Después un par de grupos de tres personas y algunas fotos sueltas…Apenas me di cuenta de lo que pasaba, porque acabe encerrada en el baño intentando pensar sin que nadie me molestara.
¿Por qué me había sentado tan mal lo de Raúl?…Ni siquiera sabía si era su novio de verdad ¿no?…Aunque todo apuntaba a ello.
Enterré mi cara en mis manos…tenía que sacarme aquella idea de la cabeza o no podría pensar en otra cosa.
- Estas aquí- levante la cabeza con los ojos algo enrojecidos y vi que Helena estaba arrodillada frente a mi- ¿Qué haces aquí escondida?
Me hubiese gustado darle una buena excusa, pero lo único que salió de mi boca fue:
- Tiene novio
Después de eso, Helena me acunó en sus brazos…Me dijo que estaba sacando conclusiones precipitadas….quizás sólo fueran amigos…Y en el caso de que realmente fuera su novio, era algo que yo no podía haber sabido.
- Nadie controla los sentimientos pequeña- me susurraba mi amiga.
Unos minutos más tarde, Helena me saco del baño y me arrastró al gimnasio mientras yo refunfuñaba…Se me habían quitado por completo las ganas de hacerme las fotos, pero no podía quitarle esa ilusión a Helena.
Llegamos a la puerta del gimnasio y muchos de mis compañeros estaban allí, agolpados en la puerta. Algunos acababan de hacerse las fotos y lo comentaban con los demás. De pronto Luis se me acercó. Llevaba la camisa desabrochada y una corbata con el nudo flojo, el cabello completamente revuelto y los ojos más brillantes que nunca…parecía que se lo había pasado muy bien con las fotos (eso, o se acababa de dar un revolcón en el gimnasio….¬¬U)
- ¡Hola Bea!- me saludó con un efusividad inusual.
- Emmm…hola Luis- le sonreí, después saludó a Helena con la misma efusividad.
- ¡Esto es genial! Nunca pensé que hacerse fotos pudiera ser tan divertido…y bueno, Raquel…Raquel es genial!!
Una extraña sonrisa amarga fue lo único que me salió en esos instantes…Al parecer el club de fans de Raquel aumentaba por momentos.
- En serio, es increíble. Se nota que sabe lo que hace…
- Claro y supongo que ahora me dirás que sólo te gusta por lo bien que hace las fotos ¿no?
Mi pregunta cogió por sorpresa a Helena y en parte a Luis, pero finalmente me miró divertido y me dijo:
- Tengo que admitir que no esta nada mal, nada, nada mal…De hecho, los chicos y yo lo hemos estado comentando…no estamos ciegos. Además tiene una personalidad muy fuerte, llama mucho la atención …y eso siempre es un reto atractivo….
Por un momento puse los ojos en blanco….¡Genial! Dos tetas y algo de carácter y ya se habían vuelto locos por ella…¿Pero si ni siquiera la conocen?
- Supongo que la persona que esté con ella debe ser alguien muy especial….Raquel no parece de las que se deja impresionar por cualquiera.
De pronto recordé la escena de Raúl agarrando a Raquel por la cintura y volví a sentir el famosos nudo en el estomago.
- ¿Muchas conclusiones para sólo 15 minutos de sesión fotográfica no?- le dije. Luis me sonrió de nuevo divertido y con una mirada pícara añadió:
- Bueno…de todas formas, a mi me gustan mas las chicas de mi edad- el verde de sus ojos se hizo más profundo por unos instantes…espera ¿No estaría intentando ligar conmigo, no?…..¡Lo llevas claro chaval!
Sin darme cuenta me reí de mi propio comentario mental y Luis sonrió mas abiertamente. Luego nos observó a Helena y a mi y nos preguntó:
- Y vosotras ¿Qué vais a hacer?
Helena le explicó grosso modo la idea.
- ¿Os importa que me quede?….me gustaría veros- de hecho, parecía sincero.
Charlamos un rato más, mientras esperábamos a que acabase el grupo que estaba dentro. Descubrí que Luis era un chico muy simpático. Durante este año no había tenido muchas oportunidades de hablar con él, pero en apenas 15 minutos entablamos entre los tres una interesante conversación…Luis no podía evitar ese aire de ligón que poseía, ¡pero es que su reputación le precedía!, sin embargo tampoco podía evitar ser divertido y espontáneo…Resultó que coincidíamos en algunos gustos como la lectura, autores favoritos y la música…¿Quién iba a decir que tendría tanto en común con un chico?
- Oye…- me dijo Helena- yo voy a entrar a ver que pasa…ya llevan mucho rato ahí y no salen
Sin embargo, se detuvo antes de entrar. Miró a Luis de arriba abajo y le preguntó:
- ¿Nos dejas tu camisa?
Yo me quedé cuadros…nunca terminaría de acostumbrarme al descaro de Helena.
- Es que Bea no tiene…ya sabes, para la foto- añadió ella.
A Luis no pareció incomodarle lo mas mínimo la petición de Helena ni tampoco el repaso que ésta le dio mientras se quitaba la camisa para quedarse sólo con la corbata.
- Gracias- dijo tomando la prenda de sus manos….Desde luego que si algo se, es que las miradas que duran más de 15 segundos, siempre tiene algo escondido…Y esta había durado más de lo que pude llegar a calcular.
Cuando entramos, vi como Vanesa estaba en esos momentos siendo fotografiada por una Raquel un tanto desesperada. El panorama era el siguiente:
Vanesa con su minúsculo modelito de caperucita, con una pose de preocupación sobreactuada y rodeada de varios chicos que se suponían que eran los lobos…en fin, muy de su estilo…Por la forma en la que Raquel apretaba el botón de la cámara, supe que se estaba conteniendo para no soltar uno de sus famosos comentarios.
- Bueno “caperucita” se acabó….7 carretes es mi tope- le dijo Raquel, sacando el carrete de la cámara.
- ¿Qué?- dijo Vanesa sin comprender
- ¡Qué te voy a gastar la cara de tanto hacerte fotos!- dijo recalcando las palabras- Creo que ya hemos tenido suficiente dosis de caperuzas por hoy…hay más gente esperando.
- ¿Quién?-dijo Vanesa mosqueada , porque no había podido terminar con la lista de poses que tenía preparada.- Ya es casi la hora de comer…
- Exacto y yo necesito como mínimo mi dosis de café, así que desfilando fuera del gimnasio que aún tengo que fotografiar alguien más- añadió Raquel señalándole la puerta a Vanesa.
- A si…¿Quién?
Raquel miró hacia la puerta y por unos instantes se sorprendió al vernos allí. Yo intenté evitar su mirada. Raquel hizo un gesto con la cabeza hacia nosotras, como señalándole que éramos las siguientes.
- Ah, claro…como no…Bea- mi nombre sonó casi como un insulto en boca de Vanesa.
Pasó por nuestro lado sin apenas mirarnos. Unos de los chicos que hacían de lobo, se paró para preguntarle a Luis:
- Oye tio, ¿Te vienes con nosotros?
- No paso…luego nos vemos…Quiero ver esto- Luego nos guiño un ojo a Helena y a mi y añadió- ¡Suerte!
Ese último comentario, también fue oído por Vanesa que abandonó la sala más enfadada aún.
- Venga chicas- nos apremió Raquel- a vuestros puestos.
No me di cuenta de lo nerviosa que estaba hasta que me planté en el decorado, delante de la cámara. Miré a Helena sin saber muy bien que hacer.
- ¿Ya estais listas?- nos preguntó Raquel.
En ese momento me di cuenta de que aún llevaba la camisa en la mano…miré a mi alrededor buscando un sitio donde cambiarme. Adivinando mis pensamientos, Raquel me dijo:
- Detrás del biombo
Al final, resultó que la camisa me quedaba lo suficientemente larga como para taparme…digamos lo justo. Era como llevar un camisón de manga larga.
Respiré hondo y salí de detrás del biombo…Varias miradas se dirigieron hacia mi…
- ¡Estas monísima!- Helena vino hasta mi y me llevó al centro del decorado. Raquel me miraba mordiéndose el labio inferior. Me daba la sensación de que ella pensaba algo parecido.
Habían colocado una caja de madera en el centro y Raquel nos hizo sentarnos sobre ella.
El dedo comenzó a disparársele solo…Yo me sentí algo cohibida al principió, pero entre los comentarios de Raquel y el apoyo de Helena, la cosa se fue relajando poco a poco.
Al final, acabamos partiéndonos de risa mientras Luis y algunos chicos de la clase nos aplaudían y nos silbaban.
Fotos con piruletas, con flores en el pelo, con Helena abrazándome por la espalda, ella sentada en la caja y yo de pie mientras enredaba sus piernas en mi cintura y nos encerraba a ambas en un estrecho abrazo, sacándole la lengua a la cámara….Por unos minutos olvidé por completo mis preocupaciones, tan sólo me centré en pasar un buen rato…¡Aprovechando mi breve periodo de pérdida de vergüenza!
Finalmente, Raquel pareció estar satisfecha con las fotos y apagó uno de los focos.
- Bueno, chicos, se acabó el espectáculo…es hora de irse a comer.
La gente empezó a salir entre comentarios y risas. Helena y yo íbamos a vestirnos, pero cuando iba a devolverle a Luis su camisa ,no hizo el más mínimo esfuerzo en volvérsela a poner.
- Déjatela puesta…-me dijo- te sienta bien. Me limité a hacerle caso, de hecho, esa camisa tan grande me gustaba.
Me dirigía a la salida del gimnasio con mi amiga y Luis, cuando la voz de Raquel me retuvo:
- Bea…espera. ¿Puedes quedarte un momento?
La miré sorprendida y luego a Helena. Se encogió de hombros y me dijo:
- Tranquila…te veo luego en el comedor.
Cuando la puerta se cerró, el silencio inundó la sala….No sabía porque estaba tan nerviosa. No era la primera vez que estaba a solas con Raquel…sin embargo, aquella situación hizo que me sintiera extrañamente cohibida y de nuevo toda la vergüenza que había perdido, volvió de golpe a mi…
- ¿Qué quieres?- le pregunté sin apenas mirarla
- Ven aquí…tranquila que no muerdo- me dijo sonriendo y apremiándome con la mano. Me acerqué a ella un poco.
- ¡Bea, por favor!- rodó los ojos y me agarró de la mano para acercarme a ella mucho más.- ¿Se puede saber que te pasa?
- ¿A mi?- intenté hacerme la inocente
- No, se lo decía a la otra chica que hay detrás de ti…si nos disculpas, tenemos una conversación privada- dijo con su habitual sarcasmo.- Ya en serio ¿Qué pasa? Pensé que ya estaba superada la fase de “No quiero que mis amigos conozcan mi oscuro secreto”
- De hecho, nadie sabe que nos conocíamos antes de esto…- dije en voz baja.
- Vaya… ¿A si que te avergüenzas de mi?- lo dijo en broma pero su mirada pareció triste.
- ¿Avergonzarme?… ¿De qué?¡Si los tienes a todos babeando por ti!- dije enfadada- ¡¡están como locos contigo, no paran de hablar de lo genial que eres, de lo interesante que eres, de lo buena que estas!!- estaba enfadad sin motivo. Raquel me miraba sin pestañear.
- Lamento que no puedas pensar lo mismo…-dijo la morena con tristeza.
- Un momento…¡yo no he dicho que no seas genial o una chica muy interesante! Es solo…
- ¿Eso quiere decir que no estoy buena?- preguntó Raquel haciéndose la sorprendida.
- ¿Quieres no hacer eso?- le grité enfadada- ¡Estoy hablándote en serio! Vas por ahí dejando una estela magnética a tu paso, imposible de no mirar, como si no te dieras cuenta, haciéndote la chica rebelde y complicada y al hacerlo estás llamando la atención de todos- Raquel me miró unos instantes. Parecía dolida.
- Lamento que pienses eso, pero es mi forma de ser y ya deberías saberlo. Yo no voy dando una falsa impresión- me agarró de un brazo- yo soy así…¡Y lamento mucho que por caerle bien a tus amigos este jodiendo nuestra amistad!¡¡No lo he planeado!!- me apretó el brazo con mas fuerza como para dar credibilidad a sus palabras.
- ¡No es eso!- le grite- Yo pienso igual que ellos…Raquel tu eres alguien muy especial…
- ¿Entonces qué?-noté algo de desesperación en su pregunta.
- Es que…¡¿Es que no lo entiendes?!…Tu eres tan genial y ellos están ahí, están todos como locos contigo…. ¡Los has revolucionado en un solo día! ¿Y si los prefieres a ellos?- “Y si no puedo competir con ellos” pensé…
Raquel tiró de nuevo de mi brazo, haciendo que entrara en su espacio personal. Su voz sonó profunda y sincera:
- Nunca…escúchame bien…nunca te cambiaría por nadie- Un leve escalofrío me recorrió por la espalda, pero no pude evitar que en esos momentos, a escasos centímetros de los ojos que me estaban volviendo loca, mi boca rebelde hablara por si sola:
- ¿Y que pensaría de esto Raúl?
Raquel pareció más sorprendida de lo que esperaba con mi pregunta, incluso se separó levemente de mi. Con una auténtica cara de interrogante me preguntó:
- ¿Raúl?..¿Qué tiene que ver mi hermano en todo esto?
Me había sentido estúpida en muchas ocasiones en mi vida…pero esta se llevaba el premio. Mi cara enrojeció rápidamente al percatarme de mi error…Me había puesto al descubierto y Raquel no tardó mucho en encajar las piezas al ver mi reacción.
- Espera….¿Estabas celosa?- dijo medio sonriéndose
Me solté de su agarre y me separé de ella definitivamente mirando el suelo del gimnasio, como si de pronto fuese lo más interesante del mundo.
- No estaba celosa- intenté decir en mi defensa, pero Raquel no paraba de reir…
- ¡Estabas celosa de mi hermano!…jajajajajajajaja
- ¡Raquel…para ya!- la empujé ligeramente para que se callara. Raquel, ahogó un poco su risa y me miró con los ojos todavía un poco llorosos
- Lamento decepcionarte, pero todavía no ha aparecido nadie capaz de aguantarme…- me miró divertida mientras yo devolvía mi vista al suelo.
- No sabía que te importara tanto bollito…- Aún sabiendo que lo decía en broma no pude evitar sentirme nerviosa-…tranquila, aún te queda una temporadita a mi lado para que puedas deleitarte…
- Vale Raquel- le dije, ante momentos de tensión, mejor escapar antes de que el tema se volviese demasiado enrevesado como para salirde él- Me marcho…Te veo mañana en casa.
Me encaminé hacia la puerta, pero la mano de Raquel volvió a retenerme.
- ¿A dónde te crees que vas?
La mire entre sorprendida e interrogante… ¿Adonde iba a ir?… ¡A comer! Ya era casi la hora… Le señale con la mirada lo que era evidente, pero ella aún me retenía con su mano.
- ¿No creerás que te he pedido que te quedaras sólo para tener una charlita privada contigo?
- ¿Y para que más si no?
- Bea…- miro a nuestro alrededor comprobando que no había nadie- Estamos solas… ¿No te dice eso nada?
De hecho…si que le decía algo…Su mente empezó a gritarle ideas clasificadas como no aptas para menores de 18…Pero claro, si de algo había aprendido Bea al estar con Raquel, era que no debía dejarse llevar por la primera impresión, aunque pareciera todo lo contrario…
- ¿Qué están todos en el comedor?-añadí
- Exacto…¿Y?
- ¿Qué yo debería estar allí?
- No…- me dedicó una de sus sonrisas insinuantes- Que nadie vendrá a molestarnos.
Y dicho eso, alargó la mano que le quedaba libre, hasta el cuello de mi camisa y deslizó la prenda por los hombros hasta dejar al descubierto parte de mi ropa interior.
Sorprendida es una palabra que se me queda corta ….Eso era lo ultimo, que esperaba que Raquel hiciese en esos momentos. Esperaba que hiciese algún comentario picante de los suyos o que me saltara con algunos de sus comentarios que te hace sentir que ha estado jugando contigo hasta el último momento…Pero no…en vez de eso se dedicó a mirar curiosa la tiranta del sujetador y algo más que se vislumbraba bajo la camisa. Yo estaba completamente paralizada…De hecho, creo que había dejado de respirar…
- Desde luego que tienes buen gusto para la ropa interior…- siguió admirando el sujetador – Espero que la traigas a conjunto- me miró divertida-…Definitivamente es perfecta….¡Vamos a empezar!- dijo dando una palmada y separándose definitivamente de mi.
¿Empezar?…¡¿Empezar?!…¡¡¡¿¿¿Empezar el qué???!!!
Cuando Raquel se separó de mi, pensé que me iba a desmayar. Me temblaban las piernas como un flan….¿Qué estaba pasando?
Vi como Raquel, encendía de nuevo los focos y preparaba su cámara. Yo permanecía estática en el mismo sitio donde habíamos estado hablando.
- ¿A que esperas?- su voz sonó insistente.
- ¿A que espero…de qué?
- Voy a hacer tus fotos…-comentó como si nada.
- ¡Pero si me las acabas de hacer!
Raquel movió la cabeza negativamente haciéndome callar.
- Te equivocas…he dicho TUS fotos…Tú sola pequeña…- me sonrió pícaramente.
- ¿Sola…?….¡Ah! No Raquel…de eso nada, es la hora de comer y…
Pero no me dejo terminar. Raquel ya había soltado la cámara y volvía a estar en mi espacio personal. Me agarró de la camisa y me colocó en el centro del decorado.
- No te vas a escapar Bea…Para tu información, yo tampoco he comido. Así que te aguantas y punto.
Puse cara de enfado y me crucé de brazos allí en medio de los focos. Debía tener un aspecto gracioso, con esa cara y con una camisa 3 tallas más grande que yo, porque Raquel me miró con una sonrisa divertida y añadió:
- ¿O acaso pensabas que acepte este trabajo sólo por el dinero?
- ¿Cómo?-le dije sin comprender
- Tenerte sola para mi posando, fue mi segundo motivo para aceptar esta idea de locos.
Por un momento me quedé helada.
Raquel había comentado aquello con toda la naturalidad del mundo, como todo lo que hacía, sin embargo su mirada se prolongó más de lo habitual. La miré sin saber muy bien que decir.
- Suéltate el pelo- añadió sin dejar de mirarme. De hecho, hubiese jurado que su voz ya no sonaba tan casual y que se había vuelto más susurrante.
Al ver que aún seguía sin moverme, se acercó de nuevo a mi resoplando y me giró. Empezó a deshacer mi larga trenza a medida que me hablaba:
- Te prometí las fotos más sexys de todo el instituto ¿no?- mientras tanto sus manos se paseaban suaves por mi pelo, dejando poco a poco que mis rizos escaparan de su agarre- Serás sensualidad en estado puro…-añadió.
Mi pelo estaba completamente suelto ya y Raquel enredaba delicadamente sus dedos en mis rizos a medida que su boca se acercaba a mi oído, haciendo que una descarga eléctrica me recorriera todo el cuerpo.
- Se volverán locos por ti…- susurró prácticamente sobre mi oído, en un tono que no pude definir.
Y de pronto el calor que emanaba del cuerpo de Raquel y me envolvía, desapareció.
Me giré sorprendida, para ver que se había separado de mi para buscar algo en unas cajas.
Apreció cargada con algunas sabanas blancas y otras telas que parecían de seda, blancas y negras.
Tendió algunas sabanas en el suelo, según ella para que no me diera frío y dejó las de seda también sobre el suelo.
- Perfecto- dijo satisfecha- Bien, ahora quítate la camisa.
La miré sorprendida durante unos segundos…¿Qué me quitara la camisa?…¡¿Qué me quedara en ropa interior?!
Raquel rodó los ojos frente a mi indecisión.
- Venga ya Bea…que no me voy a asustar de nada. Que yo sepa tenemos lo mismo ¿no?…Bueno, ¿a lo mejor tienes tres tetas y no me lo has dicho?
Me reí de su comentario, liberando parte de mi nerviosismo. Pero no moví ni un músculo para desabrochar los botones…
- Esta bien- dijo Raquel- Voy a hacer estas fotos al precio que sea…¿Quieres igualdad de condiciones?..- La miré sin saber muy bien a que se refería- ¡Pues las tendrás!
Cuando Raquel comenzó a quitarse la camiseta, se me olvidó como hablar para detenerla y cuando finalmente se quedó en sujetador…Se me olvidó incluso como se respiraba…
Definitivamente, Raquel, era una caja de sorpresas…No solo por lo que acababa de hacer, sino por lo que descubrí bajo su camiseta, pegado a su piel.
Tenia un tatuaje….Y no uno cualquiera.
Era muy extraño. Parecía alguna especie de tribal que comenzaba en su ombligo y se extendía hacía arriba, con trazos delicados hasta perderse por debajo del borde de su sujetador…Allí donde sólo la imaginación o algún afortunado podría llegar…
Tan solo fui capaz de reaccionar, cuando vi que Raquel, estaba a punto de quitarse los pantalones.
- ¡Espera!- le grité prácticamente- No es necesario…
Sin poder apartar la mirada del tatuaje, empecé a desabrochar los botones de mi camisa, con una tranquilidad inusual en mi bajo la atenta mirada de Raquel que seguía hablando como si aquella, fuese la situación más normal del mundo.
- Es una de esas locuras que haces para estrenar la mayoría de edad- dijo refiriéndose al tatuaje.
Finalmente, terminé con todos los botones y dejé que la camisa se deslizara desde mis hombros hasta el suelo…Raquel dejó de hablar instantáneamente y de pronto la intensa mirada que me dedicó, en vez de intimidarme, me hizo sentir extrañamente poderosa…Poderosa de tener esa reacción en ella, de haberla echo detenerse unos instantes en mi…como algo atrayente, como algo que pudiese…desear.
Cogió su cámara y me pidió que me tumbara sobre la sábana. Primero hizo algunas pruebas de luz y después se agachó a recoger la seda del suelo.
Se arrodilló a mi lado y empezó a extender los tejidos sobre mi y por el suelo.
El tacto de la seda, aunque frío, se asemejaba al tacto que imaginaba como las largas y suaves manos de Raquel. La seda se deslizaba por mi piel como si de aquella suave caricia se tratase…Cerré los ojos sumergiéndome en la increíble sensación de sentir el aroma y el calor de Raquel tan cerca.
- Genial- la oí susurrar.
Abrí los ojos y vi como se levantaba para acercar una escalera al decorado. Me percaté de que me había arropado parcialmente entre la seda, dejando al descubierto parte de mis piernas, mis brazos, mi pecho….Como si hubiese revuelto las sabanas de una cama y mi cuerpo hubiese quedado enredado en ellas.
Acercó la escalera a mi y trepó a ella, cámara en mano.
Aún en lo alto de la escalera, veía su pecho bajar y subir algo acelerado por el esfuerzo, y el tatuaje contraerse junto con su abdomen al respirar fuertemente.
Me mordí inconscientemente el labio, intentando evitar la multitud de imágenes que venían a mi mente. Sin embargo, algo llamó mi atención…
Raquel, a pesar de estar mirando por el objetivo de la cámara, pareció sorprenderse y sus hombros y su abdomen, se tensaron unos instantes. Acto seguido retiró la cámara de delante de su cara y dejó que su mirada se encontrara con la mía…
La intensidad de su mirada me cautivó.
Su mirada estaba fija en mi y el color de sus ojos habían alcanzado una oscuridad tan penetrante que por unos instante me sentí realmente desnuda…La tormenta que otras veces había observado en su mirada, parecía estar desatándose en esos instantes.
- Estas…Pareces…- susurraba sin apenas creérselo-…Eres preciosa.- sentenció finalmente.
Su voz se coló en mis oidos como si fuera la nota vibrante de un chelo y me hizo estremecer de la cabeza a los pies.
Acto seguido comenzó a hacer fotos desde su altiva posición en la escalera…El disparador parecía haberse vuelto loco…O quizás era la propia Raquel que emocionada me decía que sonriese o que me inclinara más hacia un lado o hacía el otro, para mejorar la luz de la imagen.
No se cuantas fotos hicimos, pero de pronto Raquel pareció darse cuenta de algo importante y bajó de la escalera.
- Tu pelo- dijo mientras se arrodillaba sobre mi, dejando mi cuerpo entre sus piernas e inclinándose hacia delante para alcanzar mi cabello- Voy a extenderlo más sobre el suelo…¡Quedará genial en la foto!
Apenas oía lo que me estaba diciendo. Veía sus labios moverse, formando palabras inconexas para mí….Era la segunda vez que la tenía sobre mi, pero esta vez no tenía ni punto de comparación.
Al no tener ropa, podía notar sobre mi la calidez que emanaba de la piel de Raquel, que se estiraba sobre mi como un gato y acariciaba de nuevo los bucles de mi pelo y los extendía entre sus dedos por las sabanas.
No podía moverme…No quería hacerlo, porque pensaba que si lo hacía me caería de la cama y despertaría de nuevo abrazada a la almohada.
El tatuaje de Raquel se extendía sobre mi…perezoso y sensual….Pidiendo a gritos ser tocado…acariciado.
Movida por una curiosidad morbosa, extendí mi dedo índice hasta que la yema de mi dedo rozó suavemente la zona de la piel por debajo del ombligo de ella, justo donde empezaba el tatuaje.
Raquel se detuvo en seco.
Esperé que su mirada conectara con la mía y aguante para enfrentar la sentencia de Raquel….Sus quejas, sus gritos, sus comentarios jocosos o lo que viniera…Pero mi dedo no se movió un ápice de la blanca piel de ella.
Sin embargo, nada de eso pasó…
La mirada de Raquel prácticamente se había vuelto turbia…Sus labios entreabiertos por la sorpresa, parecían más enrojecidos y sensuales que nunca. Un extraño brillo en su mirada se encendió y apenas se despegó de la mía.
Movida de nuevo por esa extraña sensación que se acumulaba más abajo de mi estomago, comencé a pasear la yema de mi dedo por su tatuaje, ascendiendo lenta y casi dolorosamente por su delicada piel.
Raquel cerró los ojos como en un acto involuntario frente a la caricia y arqueó la espalda casi imperceptiblemente.
Yo estaba fascinada…y aterrorizada. Toda esta situación era ridícula…¡una auténtica locura!…Y sin embargo no era capaz de despegar mi dedo de aquel recorrido fatal que me conducía inevitablemente, a un lugar prohibido para mi.
Cuando alcancé el borde del sujetador, Raquel volvió a abrir los ojos y concentró su mirada de nuevo sobre mí…Oscuros nubarrones de deseo se formaban en ella.
Sentí estallar toda la adrenalina en mi pecho y con una lentitud que pensé que me llevaría a la locura, Raquel descendió lentamente sus enrojecidos labios hasta los míos…
La idea de que aquello era una locura se borró de un plumazo de mi mente al sentir el calido aliento de Raquel sobre mi boca…
Sin embargo, un gritito proveniente de la puerta del gimnasio hizo que Raquel se separa bruscamente de mi. Me incorporé para ver que pasaba, pero la voz que oí a continuación me dejó helada en el sitio y una mirada de terror se formó en mi rostro.
- Perdón- dijo una voz sarcástica- Pensé que no había nadie…- acto seguido salió del gimnasio con una sonrisa malvada.
Era Vanesa.
Raquel me dedicó una mirada de preocupación….Aunque yo en esos momentos no podía pensar en nada más….estaba aterrada.
Sabía lo que Vanesa había visto….Y sabía que solo era cuestión de minutos que todo el instituto lo supiese.
