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Capitulo 8: Mi secreto al descubierto

Diciembre 30, 2006 · Dejar un comentario

A penas escuché el sonido de la puerta al cerrarse, salté como un resorte del suelo, aprovechando que Raquel se había incorporado al escuchar a Vanesa.

 

Con manos nerviosas y sin saber muy bien lo que estaba haciendo, luchaba por mantener las sabanas alrededor de mi cuerpo mientras buscaba mi ropa por el suelo.

En mi frenética búsqueda, me topé con la camiseta negra de Raquel, que se había quitado hacia unos instantes y sin saber muy bien porqué, se la lancé cerca de donde estaba como indicándole de manera silenciosa que por favor, se vistiese.

 

Raquel apenas se movió…Seguía prácticamente en el mismo sitio, arrodillada y mirándome con sus profundos ojos algo nerviosos.

Durante una fracción de segundo me pareció que intentó hablar, pero en mi carrera apenas le presté atención.

 

-         ¡Aquí estás!- encontré la camisa que Luis me había dejado y sin pensar siquiera que mi verdadera camiseta debía estar por ahí, me la puse, abrochándome los botones con dedos temblorosos.

-         Bea…- Raquel parecía haber despertado de su trance y se levantaba hacia mi.

-         ¿Dónde están mis pantalones?- me movía nerviosa, mirando en todas direcciones

-         Bea…tranquila…no- Raquel me agarró del codo intentando calmarme, pero apenas me había rozado, me solté de su agarre.

-         ¡No me digas que me calme!- prácticamente le grité. Raquel pareció sorprenderse- ¿Cómo voy a calmarme? ¡Ella lo ha visto! Y…y…¡Es ella! ¡Joder! ¿Dónde están mis pantalones?

-         Detrás del biombo- dijo Raquel en un susurro sin apartar su mirada de mi.

 

Corrí prácticamente hacia allí y salí poniéndome los pantalones a trompicones.

Casi pierdo el equilibrio intentando andar y ponerme los zapatos al mismo tiempo.

-         Vanesa va a abrir su enorme bocaza y se lo contará a todos…y…

-         Bea, de verdad, cálmate. No pasa nada.

 

Miré furiosa a Raquel ¿Por qué no lo entendía?

 

-         ¡¿Qué no pasa nada?! ¡Esa será tu versión porque para cuando el rumor se extienda, la versión será muy diferente!- intenté apartar a Raquel de mi camino, pero ella me retuvo.

-         ¿Por qué te preocupa tanto?…¡No ha pasado nada!

 

Por unos instantes las dos callamos. Raquel me miraba aún algo nerviosa y yo, sin saber exactamente por qué, me sentí algo dolida.

-         Claro- recalqué- Nada ….pero eso no es  lo que la gente va a escuchar….Probablemente Vanesa le cuente a todo el mundo que follábamos como locas…

 

Jamás sabré como pude decir aquello con tanta frialdad, sobre todo al ver la cara de Raquel….No sabía definir si estaba sorprendida o dolida.

 

-         ¿Y eso te molesta?

 

Su voz, sonó más sombría que nunca.

-         ¿No lo entiendes Raquel? ¡Si ella dice algo, todo el mundo la creerá y entonces todos sabrán que yo…!- me di cuenta justo a tiempo para tragarme mis propias palabras.

-         ¿Qué tu qué…Bea?- Raquel habló despacio, clavando su mirada en la mía, esperando paciente una respuesta. De hecho, ese era le momento perfecto para aclarar definitivamente todo lo que envolvía nuestra extraña relación, pero de nuevo el miedo y los nervios hablaron por mi.

-         Tengo que encontrar a Vanesa

 

Raquel pareció resignarse y se apartó dejándome pasar, sin embargo cuando ya estaba saliendo del gimnasio, la escuché gritarme desde el interior:

-         ¡No tienes que darles explicaciones a nadie!

 

A pesar de ello, aceleré el paso en dirección al comedor… Si hubiese vuelto al gimnasio, habría visto como Raquel se dejaba caer abatida sobre la pared.

 

Corría deprisa por los pasillos del instituto y para cuando me di cuenta de que no sabía exactamente que es lo que iba a hacer, ya había abierto con fuerza la puerta del comedor.

Todo el mundo se giró para mirarme….Tardé unos segundos en darme cuenta de que se debía al gran estruendo que había organizado al abrir la puerta con tanta fuerza.

 

Paseé nerviosa la mirada por el comedor…Nadie parecía seguir prestándome atención. Todos estaban concentrados en su comida y en sus propias conversaciones…¿Sería posible que Vanesa no hubiese dicho nada aún?

La busqué con la mirada y la encontré sentada en una de las largas mesas centrales, rodeada de su habitual banda de seguidores y sus amigos…

¡Me ignoraba completamente!

No sabía por qué, pero eso hacía que me pusiera aún más nerviosa.

 

-         ¡Bea!…¡Aquí!

 

Vi que mi amiga me hacía señas, no muy lejos de donde Vanesa estaba sentada ya que ella y Luis se habían sentado en la misma mesa que ella, alejados por un par de asientos.

La llamada fue lo suficientemente audible para que toda la mesa se enterara, pero Vanesa ni siquiera levantó la mirada…seguía enfrascada en una conversación con uno de los amigos de Luis.

 

Me acerqué algo temerosa, sin apartar la mirada de Vanesa…¿Sería posible que no fuera a decir nada?

 

Me senté en una silla libre al lado de Helena, no muy convencida aún de si debía relajarme….con Vanesa nunca se sabía.

 

-         ¿Qué ha pasado?

-         ¿Qué?

 

 

Cuando despegué los ojos de Vanesa me percaté de que Helena y Luís me miraban esperando una respuesta.

-         ¿Perdona qué me has dicho?

-         ¿Qué ha pasado al final?

-         ¿Al final?- pregunté dedicándole fugaces miradas a Vanesa que seguía ignorándome por completo.

-         Con Raquel…¿Qué quería?…Bea ¿Qué te pasa? Estás un poco despistada…

-         No es solo que…¿Vanesa no ha dicho nada?

-         ¡¿Vanesa?!…definitivamente a ti te pasa algo- sentenció mi amiga.

-         No es solo que…nada olvídalo…

 

Helena levantó una ceja en señal de incredulidad

-         En serio…Raquel sólo quería hablar de algo de las fotos- le hice señas con la mirada hacía Luís, aprovechando que estaba entretenido enrollando los espaguetis en el tenedor.- Luego te cuento- Le indiqué tan solo moviendo los labios.

 

Intenté relajarme y comer algo, pero apenas tenía hambre…Tenía un extraño nudo en el estomago que no quería irse de alli…Sabía que había algo que no cuadraba…¿Por qué Vanesa no decía nada?

Tenía la oportunidad perfecta para dejarme en ridículo delante de toda la clase y…¿No iba a hacerlo?

Empecé a darle vueltas al tema mientras revolvía los espaguetis de mi plato…

A lo mejor, Vanesa, no había llegado a ver nada….quizás Raquel se levantó lo suficientemente rápido como para que no llegase a ver nada…O quizás Vanesa en el fondo no era tan retorcida y a pesar de lo evidente de la situación no había sacado conclusiones precipitadas….

¡Pero que tonterías estoy diciendo!

¡Hasta un niño de cuatro años se habría dado cuenta que estábamos a punto de besarnos!

 

De pronto la preocupación de que Vanesa fuera a delatar mi homosexualidad y mi posible romance con Raquel a todo el instituto se borró de mi mente de un plumazo…había algo que me preocupaba más….¡¿De verdad había estado a punto de besar a Raquel?!

 

De pronto los colores se me subieron a la cara al recordar nuestra escena y casi se me corta la respiración al recordar la sensación al tenerla sobre mi…¿Qué iba a hacer cuando la viese? Ahora que lo pensaba en frío….¡había sido una absoluta locura!¿Cómo me había atrevido a tocarla como lo hice?

Empecé a ponerme nerviosa de verdad y de pronto los dos primeros botones de la camisa empezaban a sobrar.

-         ¿Te ha gustado eh?

 

Miré sorprendida a Luis…¿Cómo sabía lo que estaba pensando?

-         La camisa- agregó al ver mi cara de desconcierto- aún la llevas puesta

-         ¿La camisa?- de pronto reparé en que llevaba una camisa enorme en vez de mi habitual camiseta- ¡Oh! Perdona es que con las prisas…al salir…ahora mismo te la devuelvo…

 

Por un momento creí que iba a quitarme la camisa allí mismo, pero de pronto recordé que no llevaba nada debajo. Luis pareció leer mi mente.

 

-         No te preocupes, ya me la devolverás- me dedicó una de sus enormes sonrisas- definitivamente te queda mejor a ti.

-         Tengo muchas ganas de ver como han quedado nuestras fotos- Helena sonreía mirando mis rizos, de pronto pareció darse cuenta de algo- …Oye ¿Te has soltado el pelo?

-         ¿Qué?- con las prisas había olvidado recogerme le pelo después de las fotos. Ni siquiera lo había notado.

-         Deberías dejarte el pelo suelto más a menudo te queda muy bien- añadió Luis-  Te lo tendrías que haber soltado para las fotos.

-         No te preocupes Bea, Raquel es muy buena en lo que hace ¿verdad?

 

Aquella voz se coló como una aguja en mi cabeza…y es que por desgracia, Vanesa parecía haber decidido, finalmente, prestarme atención.

-         Cualquiera saldría genial en sus fotos…no tienes más que mirar su catalogo.

 

Sabía por el tono mordaz de su voz que nada bueno se traía, pero no sabía si se debía solo al comentario que acababa de hacer o estaba dispuesta a llegar más lejos.

Vanesa abrió de par en par el catálogo de fotografías que Raquel nos había dejado como muestra y toda la mesa se volvió hacia ella para prestarle atención.

 

-         No se puede negar que es buena…Mirad ésta.

 

Vanesa señalaba una foto tomada en un día de tormenta, en la que se veía los rayos saliendo de una enorme nube gris sobre un edificio derruido.

-         Parece ser capaz de captar lo mágico del momento- comentó una chica sentada frente a Vanesa.

-         O quizás es que sabe estar en el lugar indicado en el momento indicado…- Vanesa dejo caer la frase como una sentencia mientras me miraba de reojo. Mi amiga pareció captar mi tensión pero no dijo nada.

-         Claro- continuó Vanesa- que su especialidad son los retratos…uffff…tiene un montón de ellos.

 

Vanesa se saltó algunas páginas del catálogo hasta llegar a la parte de retratos. Miles de fotografías en blanco y negro lo rellenaban. Algunas más grandes a color.

-         Hay un montón de chicas en este álbum- dejó caer Vanesa como si nada.

-         Y la mitad casi sin ropa- dijo divertido Luis- déjame ver.

-         Son desnudos artísticos- comentó Helena claramente dirigido a Vanesa- aunque hay gente que no sepa apreciarlo.

-         Un desnudo es un desnudo…-comento Luis- aunque puede hacerse más “estético” en una foto.

-         Lo que me inquieta es…¿Por qué apenas hay chicos desnudos? Casi todos son chicas- continuo Vanesa.

-         Son más bonitas- comentó Luis.

-         Les gusta más que las fotografíen- añadió otro- se pasan el día pendiente de su aspecto.

-         Bueno, eso esta claro- continuo- pero…Siendo Raquel como es ¿No fue capaz de convencer a ningún chico para que posara desnudo?

-         Si me lo hubiera pedido a mi no habría dudado ni un segundo –comento uno de los amigos de Luis a lo que todos le corearon.

-         No dudo que a cualquiera de vosotros se os habrían caído los calzoncillos con solo una mirada de Raquel…por eso no entiendo ¿Por qué no hay apenas chicos? Si ya se habrá tirado a media facultad…alguno que haya pasado por su cama no le habría importado posar para ella.

 

Apreté los puño con rabia…las ganas de partirle la cara a Vanesa aumentaban por momentos.

-         ¡Que exagerada!- comentó una chica- no creo que…

-         ¿El qué?-la corto Vanesa- ¿Qué se ha tirado a media facultad?…Tienes razón, quizás sólo a las chicas.

-         ¡¿Qué?!- gritó la mitad de la mesa.

-         Estás diciendo que es….

-         ¿Lesbiana?- preguntó Vanesa con ironía- Podría serlo perfectamente…mira estas fotos.

 

Vanesa abrió por una de las paginas…¡Joder! ¡Parecía saberse el catálogo de memoria!

En una foto de tamaño folio podía verse una cama con las sabanas revueltas, en lo que parecía ser la habitación de un hotel….y allí en medio del lío de sábanas, una chica, que podría apreciarse desnuda de torso para arriba, boca abajo sobre la cama.

El juego de sombras de la fotografía la hacían parecer hecha a altas horas de la madrugada…incluso parecía poder apreciase el suave respirar de la durmiente desconocida.

La fotografía se titulaba: “El reencuentro”

 

-         ¿Crees que se la tiró?- preguntó uno de los chicos.

 

Empezaron a agruparse entorno a la fotografía sacando sus propias deducciones.

-         ¿Lesbiana?…A lo mejor solo estaba borracha y quiso inmortalizar aquella experiencia.

-         No…esta claro que se la tiró…¿No ves la ropa por el suelo?

-         ¿Cómo va a ser lesbiana?¿No vino su novio a verla antes?

-         ¿En serio?…¿No era su hermano?

-         No puede ser lesbiana…¡que horror!

-         ¿Y si fuera bisexual?

-         Pues a mi no me importaría verla en acción

-         ¡Los tíos siempre pensando en lo mismo!

 

Finalmente Luis cogió el álbum y mirando fijamente la foto dijo:

-         No puede ser lesbiana.

-         ¿Por qué?- pregunté yo…aunque automáticamente me arrepentí al ver la mirada interesada de Vanesa.

-         Porque no tiene pinta de lesbiana.

 

Tuve que parpadear un par de veces para analizar aquello…

-         ¿Y que pinta se supone que tiene una lesbiana?- preguntó mi amiga cruzándose de brazos…de hecho, yo también estuve a punto de preguntarlo.

-         Pues ya sabes…pelo corto, camisas grandes, botas…con aire más….masculino.

 

En ese momento no supe si reír o llorar….¿Podía haber dicho algo más estereotipado que aquello?…Al menos en mi caso, sólo había acertado con lo de la camisa grande.

Al final solté una risita amargada.

-         De todas formas no es una mala técnica de ligue…en plan…”Oye ¿Te gustaría hacerte unas fotos? Eres muy guapa”…y al final una cosa lleva a la otra.

 

Sin saberlo, Luis acababa de describir en parte lo que había pasado hace unos minutos.

-         O sea…que las seduce primero, se las tira y luego inmortaliza el momento…que guarrilla.

 

Tuve que clavarme las uñas en las palmas de las manos para no gritarle directamente a Vanesa a la cara por ese último comentario. Intenté sonar lo más calmada posible:

-         No hables de lo que no sabes

 

Vanesa me miró sin perder la sonrisa.

-         ¿Y tú si lo sabes?- su mirada parecía decir: “lo sabes demasiado bien”- aunque claro… A lo mejor es al revés ¿no?

 

La miré sorprendida, sin saber muy bien a que se refería.

-         A lo mejor la bollera no es ella…a lo mejor lo eran esas chicas a las que fotografió tan ligeritas de ropa….

-         Venga ya Vanesa…¡ahora va a resultar que estamos rodeadas de bolleras!- comentó alguien divertido.

-         Bueno…incluso yo tengo que admitir que Raquel es muy “llamativa”, para ser una chica. No me extrañaría que esas chicas pudieran querer que ella las colocara en esas posiciones tan provocativas, que les apartara el pelo de la cara, que las tocara…

 

Vanesa hablaba con una maldad oculta entre susurros, sabiendo que esta conversación era solo para nosotras dos, que era un juego compartido para hacer que yo picara.

-         No me sorprendería que todas esas pobres bolleras desearan sentirse admiradas por una vez en su vida, que quisieran que un sueño para ellas como Raquel las hiciera sentir bonitas y deseadas…seguro que después las muy guarras se corrían pensando en eso.

 

Y lo había logrado.

Piqué como una idiota.

 

Golpeé la mesa con ambas manos y me levanté tirando la silla en el proceso. La sangre me quemaba en las venas.

-         ¡Sólo abres la boca para escupir veneno! ¡Tienes podrido el cerebro Vanesa! ¡No tienes ni puta idea de lo que hablas y sobre todo no tienes ningún derecho a hablar así de nadie!

 

Estaba a punto de marcharme, pero Vanesa contraatacó haciendo que me girara de nuevo.

-         Que pasa Bea…¿He dicho algo que te molestara?¿La verdad duele?¿O es que por mi culpa al final no te la pudiste tirar?

 

 

 

Se la había ganado…

No supe exactamente cómo pasó, todo fue muy rápido, pero la furia acumulada reventó y lo siguiente que ví fue a Vanesa tirada en el suelo, agarrándose la cara en el lugar en que la había golpeado.

-         ¡No eres más que una estúpida bollera!- gritó desde el suelo.

-         A ver si aprendes a hablar con propiedad rubia de bote…¡Soy LES-BI-A-NA y no es un insulto…es una realidad!

 

Un silencio absoluto se hizo en el comedor. Podía notar perfectamente mi pulso presionando en mi sien y mis manos engarrotadas y doloridas.

Vanesa se puso en pie y se encaró conmigo.

-         ¿Qué pasa? ¿Qué cómo los chicos no te echaban cuenta decidiste probar suerte en la otra acera?

-         Mi vida privada es algo que ni a ti…¡Ni a nadie- dije levantando la mirada y observando el mar de caras sorprendidas que nos miraba- le importa!

-         Lo que te jode de verdad es que nunca podrás tener a alguien tan bueno como Raquel…nunca podrás tener a nadie porque no vales nada….- siseo Vanesa cerca de mi cara con el labio un poco hinchado por el golpe.

-         Tú si que no vales nada…

 

La conversación o lo que fuese aquello había terminado….Ya podía Vanesa gritarme lo que quisiera que yo sólo quería salir de allí.

Helena me miraba a punto de llorar y Luis no despegaba su mirada del suelo, evitando cruzarse con la mía.

Deseaba caerme de la cama y descubrir que aquello no había sido más que una estúpida pesadilla…Pero a medida que corría por los pasillos y las lágrimas empezaban a nublar mis ojos me di cuenta de que aquello era peor que una pesadilla.

Era real.

Había gritado delante de todo el instituto que era lesbiana y no contenta con eso, todo había sido por las provocaciones de Vanesa…¡Que idiota había sido!¿Cómo no me había dado cuenta de lo que pretendía?

 

Empujé la puerta del cuarto de baño y me encerré en uno de los aseos, eché el pestillo  y me derrumbé en el suelo llorando.

 

Estaba dolida…por todas las cosas que Vanesa había dicho, aunque no porque las hubiese dicho ella, sino porque sabía que había mucha gente que pensaba como ella…Que despreciaba a los homosexuales.

Siempre había tenido miedo de saber que pensaban mis compañeros…Me escudaba en la excusa de que mi vida privada no le interesaba a nadie, pero lo que en verdad ocurría era que tenía miedo.

Miedo de su reacción.

No todo el mundo era como Helena y si el instituto ya es bastante duro por si solo, tener que aguantar cometarios y burlas de tus compañeros lo convierte en un infierno.

 

Durante un buen rato permanecí escuchando mis sollozos en mitad de las fríos azulejos de aquel baño.Me sentí completamente abatida…ahora no había vuelta atrás.

 

-         Bea…¿Estás ahí?

 

 

Dejé de llorar al escuchar una voz tras la puerta.

Era Helena.

-         Claro que estás ahí…anda ábreme la puerta…

 

Permanecí unos instantes pensando si realmente quería hablar con alguien.

-         Venga Bea…¿No me iras a decir que no me abres porque se te ha corrido el rimmel?

 

Sonreí con su chiste y me levanté. Me sequé un poco las lágrimas y abrí la puerta.

-         Oh…¡mi niña!

 

Helena me arropó en sus brazos y me permití el lujo de no pensar en nada durante unos instantes, tan solo escuchaba a Helena susurrarme palabras de aliento mientras besaba mi pelo.

-         Vanesa es gilipollas, definitivamente a demostrado que sólo tiene serrín en la cabeza.

 

Volví a sonreir tristemente envuelta en sus brazos y finalmente me separé para mirar sus grandes ojos azules.

-         Lamento mucho lo que ha pasado Bea…de verdad. Lo que no entiendo es como ella…bueno como ha sabido…

-         ¿Qué era lesbiana?- mi amiga asintió levemente.- Nos pilló a Raquel y a mi en una posición algo comprometida…

 

La cara de Helena era pura sorpresa…se merecía una explicación.

Le conté todo lo que había pasado desde que ella y Luis se marcharon del gimnasio hasta que Vanesa apareció.

-         Y como comprenderás…era la situación perfecta para que Vanesa aprovechara y me dejara en ridículo delante de todo el mundo.

-         Si alguien ha hecho el ridículo es ella…

-         No digas tonterías Helena…

-         ¡No son tonterias!..ella es la que se ha comportado como una niña chica y una homófoba. ¡Tu has defendido tu orgullo y el de todas las lesbianas del mundo!

-         No te pases Helena…

-         ¿Qué no? Y si me permites decírtelo…muy bien defendido.¡Menudo puñetazo que le has dado a la barbie esa!

 

Tuve que reirme con aquello.

-         A demás…después de que te fueras ha habido todo tipo de comentarios- cerré los ojos esperando no tener que pasar por eso- ¡No, no es lo que crees! Mucha gente se ha sorprendido y no de que seas lesbiana precisamente.

-         ¿Cómo?

-         A mucha gente le ha sorprendido que tengas tanto carácter y que hayas sido tan valiente…La mayoría de la gente pensaba que eras demasiado tímida como para hacer lo que has hecho hoy…Has demostrado que tienes tu orgullo y que defiendes tus ideas. A nadie le gusta que lo insulten, pequeña…

-         Entonces…¿Cómo se lo han tomado?

-         Pues no lo se…ha sido demasiado rápido.¡Menuda forma de salir del armario!

-         No te rías Helena…

-         No, en serio…mucha gente ha comentado que les has impresionado, aunque…bueno

-         También habrá gente que no volverá a mirarme a la cara- comenté tristemente.

-         Bea…ya lo has hecho…Vale que no ha sido de la mejor forma y que quizás preferirías que no lo supiese todo el instituto…¡Pero ya no tienes que esconderte!…¡Joder! Si hasta Pedro ha comentado que eso era echarle huevos…bueno, en tu caso, ovarios.

 

Sonreí mirando por la ventana del baño… Viniendo de Pedro, que era el chico mas lanzado de la clase, se podía decir que era una especie de cumplido.

Helena tenía razón…ahora no podía esconderme. Seguiría adelante y no miraría atrás…No iba a quedarme encerrada en el baño toda la vida. Aunque tuviese que soportar las crudas burlas de algunas personas…Ya iba siendo hora de plantarle cara al mundo.

-         No me digas que encima le debo un favor a Vanesa- le pregunté en broma.

-         Sólo espero que no venga pidiéndote que le pagues la cirugía estética para la cara- mi amiga se partía de la risa.

-         ¿Tan fuerte le di?- pregunté asustada

-         Justo lo que se merecía.

 

Me lavé la cara aunque mis ojos aún seguían algo rojos.

-         Lo que me preocupa…es Raquel- le dije- En verdad me alegro que no haya presenciado esto…Aunque me temo que tarde o temprano tendré que darle una explicación de lo que paso…o bueno, de lo que casi pasó. No se, ahora lo pienso y me doy cuenta de que hice una locura, pero…pero, hubiese jurado que ella también quería…

-         ¿Besarte?

 

No le respondí, tan solo cerré los ojos intentando evitar el fuerte dolor de cabeza que empezaba a inundarme.

-         Oye, porque no te esperas aquí y voy a buscarte una de mis camisetas…Te cambias y nos vamos a clase ok?

-         ¡Oh mierda!…La clase…No tengo ninguna ganas de ir.

-         Créeme que si pudiera me escaparía contigo…Pero sabes lo que pasara si faltamos a esta clase.

 

Recordé como la profesora de literatura, había repetido millones de veces que sólo nos permitía perder las horas de por la mañana, si recuperábamos las horas perdidas esa tarde y que si alguien faltaba, ella misma se encargaría de que nos expulsaran durante un día. Y lo que me faltaba para completar el día de hoy era una expulsión…

-         Si no te importa te esperaré aquí…necesito convencerme a mi misma.

 

Mi amiga me dedicó una de sus cálidas sonrisas y salió del baño.

Helena esperó a girar la esquina para sacar su teléfono móvil y marcar un numero que hacia apenas una media hora había apuntado de una forma frenética.

El tono sonó y una voz  respondió al otro lado, parecía preocupada. Helena le pidió calma:

-         Tranquila…acabo de hablar con ella…si…estaba llorando, pero ya está mejor…

 

Palabras más tranquilas se escuchaban al otro lado de la línea

-         Esto va a ser muy complicado para ella…¿Lo sabes no?…-Helena se apoyó en la pared que había tras su espalda, se sentía algo cansada -….no, ella no tiene ni idea de que lo has visto todo…¿Crees de verdad que es una buena idea seguir adelante con el plan?….- se mordió las uñas nerviosa-…Si yo también he escuchado lo que han dicho, se que va a darles lo que se merecen  pero….No quiero que le hagan daño…No quiero que tú le hagas daño…

 

No muy lejos de allí una figura se ponía en pie tras atarse las botas. Contemplando su reflejo en un espejo acercó aún mas el teléfono a su boca y con voz profunda sentenciaba:

-         Jamás le haría daño a Bea…ella… es muy importante para mi…- su voz tembló ligeramente- Confía en mi, todo saldrá perfecto…¿A que hora termináis las clases hoy?

-         Dentro de una hora y media…No falles

-         Allí estaré…créeme… deberías hacer una foto, porque la cara que se les va a quedar…no tendrá precio.

-         Eso espero Raquel…eso espero…

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