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Capitulo 9: Como salir del armario dignamente (y con ayuda)

Diciembre 30, 2006 · 26 comentarios

No hay nada más aburrido en este mundo que las clases de literatura de Laura…No se puede hablar, no se puede interrumpir para preguntar dudas, no se puede mascar chicle…¡no se puede respirar!

Esa mujer está molesta con la vida en general ylos adolescentes la sacan de quicio….

¡Lo que me faltaba para completar el día!

 

Intenté salir lo más dignamente posible del baño una vez que mis ojos dejaron de estar tan enrojecidos. Me puse la camiseta que mi amiga me había traído y le hice un gesto con la cabeza, indicándole que estaba preparada.

Helena me acompañó a lo largo del pasillo.

-         Toma…-me tendió uno de sus chicles de regaliz- te ayudará a pasar los nervios…Así tendrás algo que morder – dijo guiñándome un ojo.

-         Gracias…

 Al llegar a la puerta del aula de literatura, aspiré hondo y agarré el pomo de la puerta…Dudé unos instantes, prefería esconderme en algún lugar oscuro hasta que los dos años de instituto pasaran

-         Venga…- me animó Helena- demuéstrales que no les tienes miedo.

 

Giré el pomo y asomé la cabeza un poco…mierda…llegábamos tarde

La profesora me miró desde su mesa de forma poco amigable.

-         Di…disculpe profesora…¿Podemos pasar?

-         ¿Se puede saber donde se había metido?

 

A pesar del chicle, tenía la boca completamente seca…podía notar todos los ojos de mis compañeros, clavados en el tramo de mi cabeza que asomaba tras la puerta. Antes de que pudiera contestar, Helena apareció en escena terminando de abrir la puerta.

-         Me había acompañado a la enfermería…estaba algo mareada… y no quería caerme por los pasillos y…

-         ¡Está bien señoritas!…pueden pasar…- cortó a Helena.

 

Pasamos rápidamente por entre las sillas, buscando un hueco en el fondo y sin mirar a nadie a la cara. Pude oir un murmullo extenderse por la clase.

-         ¡Ha venido!

-         Es la lesbiana esa…

-         Hay que tener valor…

 

Intentaba centrarme en no escuchar nada…Lo más importante era sentarme en la silla sin tropezar por el camino….Y casi lo consigo. Los nervios me hicieron tropezar con la pata de una silla y tuve que dar un pequeño saltito para evitar la caída.

Unas risas sonaron mientras la profesora pedía silencio.

Finalmente me senté en mi silla…Seguía sin mirar a nadie, concentrada en sacar los folios y el bolígrafo del estuche que parecía no querer colaborar conmigo.

Empecé a relajarme cuando el silencio que nos inundaba se vio envuelto en la monótona voz de la profesora, que leía el temario.

 

Finalmente levanté la vista…la mayoría de la gente miraba sus libros, o al techo…Nadie parecía prestarme atención.

Pasee mi mirada por el aula…ni rastro de Vanesa..¿Dónde se habría metido?

Mi mirada chocó con la de Luis que intentó disimular y miró por la ventana…¿Qué puñetas le pasaba ahora?

 

Intenté concentrarme en lo que Laura leía…algo sobre “La vida es sueño” de Calderón…pero los nervios seguían siendo muy intensos y no era capaz de poner en orden sus palabras.

Al cabo de cinco minutos, cuando ya parecía que empezaba a relajarme, una bolita de papel me dio en la cabeza.

-         ¿Pero qué…?

 

La recogí del suelo y miré a mi alrededor…¿A caso era una nota de alguien?

Helena estaba prácticamente dando cabezazos sobre su mesa…no parecía ser ella.

Miré al frente y vi el movimiento de una larga trenza al girar la cabeza bruscamente…era Isabel, la mejor amiga de Vanesa…Fijo que la nota era de ella.

 

Abrí la arrugada bolita de papel y me asombre al leer claramente:

Pagarás por lo de Vanesa jodida lesviana”

 

-         Increíble…- pensé- No solo intenta amenazarme…sino que lo hace ¡con faltas de ortografía!

 

Intenté no reirme…Dios…aún me quedaban 80 minutos más de clase…

-         Señorita Beatriz…¿Qué es eso que tiene ahí?

 

La voz de la profesora me asustó…y aumentó al ver que se dirigía a mi.

Como un acto reflejo, escondí la nota dentro del estuche.

-         ¿Qué es eso que ha escondido?

-         Nada profesora…es solo un papel

-         Eso ya lo veo…¿Algo que quiera compartir con la clase?

 

Piensa Bea…Piensa rápido…

 

-         Ehhh…no… es sólo…es para…- la profesora estaba prácticamente llegando a mi mesa y si leía esa nota…estaba muerta. De pronto una idea cruzó mi mente…- ¡Es para el chicle!

 

Rápidamente me saqué el chicle pegajoso de la boca y lo envolví en la nota, apretando fuertemente para hacer una bola compacta. La profesora se detuvo a escasos milímetros de mi mesa…

-         Lo siento….ha…había olvidado que no se puede mascar chicle en su clase- intenté sonar lo más convincente posible. Ella me miró unos instantes sin terminar de creer en lo que decía, después miró a Helena y dijo:

-         Página 43…No se me despiste.

 

Respiré aliviada mientras volvía a su mesa…Desde luego que esa mujer podía llegar a dar miedo cuando se lo proponía.

El resto de la clase pasó sin más contratiempos. Esperé a que el resto de compañeros salieran de la clase y me quedé esperando con Helena a que la clase se quedara desierta.

-         No ha sido tan terrible ¿Verdad?- me apremió mi amiga

-         No se…no creo que vayan a olvidarse tan fácilmente…sobre todo Vanesa, por cierto…¿Dónde se habrá metido?- avanzamos en dirección a la salida, aquel pasillo no parecía acabarse nunca.

-         Quien sabe….Por cierto…¿Que era la nota?

-         No te lo vas a creer… ¡Isabel me ha amenazado!

-         ¡¿Isabel?!…¡¡Pero si es un palillo!!

 

Mi amiga empezó a reirse con tanta fuerza que tuvo que soltar la mochila en el suelo de la salida.

-         Venga Helena…jejejeje…¡para ya!…Quiero irme de aquí cuanto antes

 

Fui a bajar las escaleras de la entrada cuando Helena me retuvo

-         ¡No!- me agarró del brazo y me giro bruscamente

-         ¿Qué pasa?- pregunté asustada

-         Es que…bueno…- Helena parecía estar buscando algo con la mirada.

-         ¿Peleas matrimoniales?- preguntó una voz

 

Un grupo de chicos y chicas que estaban en la puerta empezaron a reirse

No me sorprendió ver que se trataba de Isabel…Junto a ella estaba Vanesa con el labio algo hinchado.

-         ¿Tan desesperada estás que te has liado con tu propia amiga?- preguntó de nuevo- ¿O ni siquiera ella te quiere…?Admítelo…¡das pena!

 

Todos se reían y Vanesa lo intentaba, aunque se veía claramente que el labio le dolía.

Estuve tentada en arrearle también un puñetazo a ella, pero Helena me miró demostrándome que no valía la pena.

Luis estaba cerca, hablando con su grupo de amigos y parecía no estar prestando atención a la conversación.

-         Vamos- le dije a Helena y empecé a bajar las escaleras.

-         Eso ¡vete! No queremos que nos contagies- gritó alguien desde arriba.

 

Me giré para gritarle cuatro cosas a la bocazas de Isabel pero un sonido más fuerte acalló mi réplica.

 

El ruido del un motor se hizo cada vez más audible, hasta que de pronto una impresionante moto negra y plateada hizo aparición a los pies de la escalera.

Frenó prácticamente derrapando…El motorista hizo rugir el motor un par de veces más, antes de pararlo definitivamente y con un pie, levantar el freno de la moto para asegurarla al suelo.

Inclinó un poco el torso hacia atrás, y se quitó uno de los guantes. Con las manos más libres se retiró el casco y como si de un movimiento perfectamente ensayado se tratase, agitó su cabeza para liberar su largo cabello negro…

¡Dios mio!…era Raquel…

 

Todos sus movimientos parecían hechos a cámara lenta y meticulosamente estudiados…

Dejo el casco  sobre el depósito y con un movimiento ligero se bajó de la moto.

Levantó su mirada hacía lo alto de la escalera y sonrió de una forma tan sexy y pícara que mis rodillas se convirtieron en gelatina.

 

Comenzó a subir las escaleras…peldaño a peldaño…sin prisa pero con una determinación absoluta y sin apartar su mirada de mi…

Era una pantera negra a punto de saltar sobre su presa y ¡oh Dios!…la presa era yo.

 

Raquel llevaba unos (¡increíbles!¡fantásticos!) vaqueros totalmente ajustados que dejaban muy poco a la imaginación…al menos a la mía y por el silencio absoluto a mi alrededor, juraría que tampoco a la de los demás….Se quitaba poco a poco el guante de cuero que aún le quedaba en la mano derecha, pero de una forma tan jodida e increíblemente sexy que ni aunque se hubiese quitado la ropa interior en ese instante, me habría provocado tanto…

Los pliegues de la chaqueta de cuero se movían al compás del movimiento de sus brazos, sacando los dedos del guante uno por uno…como una dulce tortura….Y la cremallera de la chaqueta mostraba más de lo que necesitaba, para fantasear que no había nada bajo ella que no fuera su propia piel…La chaqueta no cubría lo suficiente el espacio entre su cadera y la baja cinturilla de los vaqueros, dejando al descubierto parte de su tatuaje…haciendo que fuera imposible dejar de mirar el hueco de su cadera, que se perdía bajo la tela vaquera…

Tuve que agarrarme a la maldita barandilla de la escalera para no caer al ver que apenas cuatro escalones nos separaban…Y sobre todo al ver la famosa tormenta oscurecida de deseo, formándose en la mirada de Raquel…

 

Su largo pelo negro cayendo sobre su piel de porcelana…tres escalones…labios entreabiertos,  mejillas sonrosadas…dos escalones…Toda una tormenta a punto de abalanzarse sobre mi…un escalón…Un intenso aroma a cuero me inundó por unos instantes y de pronto…sentí sobre mi el calor de tres palabras susurradas a milímetros de mis labios…como un jadeo

-         Siento el retraso.

 

Y en ese instante todo desaparece a mi alrededor porque Raquel simplemente borra la escasa distancia que nos separa, me atrae hacia sí con una mano en la nuca y me invade la boca, con labios que fuerzan y empujan. Y es entonces cuando la realidad se deshace y el suelo desaparece bajo mis pies, porque una especie de ruidito, parecido a un gemido ronco escapa de mi boca sobre sus labios abiertos… y unas manos que tiemblan y se enredan en mi pelo y en mi cintura  envían sensaciones en forma de latigazos a todo mi cuerpo.

Siento que necesito agarrarme a Raquel porque las piernas me fallan y estoy a punto de caer…Oigo una especie de gritito de sorpresa de algunos de los alumnos que nos rodean…

Pero no me importa lo más mínimo…

Lo único que me importa es que todo parece ser rígido y blando al mismo tiempo y que estoy actuando sin pensar y que Raquel me empuja contra la barandilla, aplastándome, dejando caer su boca abierta en la mía y enroscándome de nuevo con aquella lengua húmeda y tibia que lo vuelve todo borroso mientras  sus labios besan, lamen y muerden, chocan y esquivan los míos…torpes y exigentes y llenos de algo que arde en mis venas y me hace actuar de forma instintiva.

 

Todo gira y carece de control…Y cierro los ojos perdiéndome en la textura de sus labios y su lengua, sintiendo que de un momento a otro el pecho me va a estallar…Todo arde, se condensa y explota…y cuando la falta de aire se hace terriblemente necesaria, puedo sentir como el perfecto cuerpo de Raquel deja de ejercer presión sobre mí y nuestros labios se separan  de ese beso caliente y flexible, que estalla  con un sonido elástico cuando se rompe y me deja unas cosquillas suaves en los labios y las piernas.

 

Nos recuperamos en silencio, frente contra frente. Mi respiración agitada, mueven su flequillo demasiado largo y mi estómago da volteretas cuando Raquel me mira con ojos oscuros y turbios en los que se está librando una batalla que no habla de vencedores y vencidos, sino de furia, pasión y victoria.

 

No soy capaz de decir nada cuando finalmente se separa de mi con una sonrisa triunfal…Sólo escucho mi pulso presionando en mis oídos…Hay un silencio absoluto a nuestro alrededor…pero a ella no parece importarle.

-         ¿Nos vamos?- pregunta con la voz mas ronca de lo habitual

 

Tan sólo soy capaz de asentir levemente con la cabeza.

Me agacho a recoger la mochila que se me había caido…Ni siquiera soy capaz de crear una pregunta gramaticalmente correcta para  preguntarle a Raquel algo tan simple como ¿Por qué?

Me giro hacia Helena que me mira con una sonrisa divertida…no parece sorprendida lo más mínimo.

-         Yo…ehhh…te veo mañana

 

Ella simplemente me guiña un ojo.

No puedo evitarlo y lanzo una mirada furtiva al grupito de Vanesa y me sorprendo enormemente: Están todos estáticos…Con la boca abierta…Incrédulos…Ninguno es capaz de hacer el más mínimo comentario…Están sorprendidos, impresionados…

Tendría que hacerles una foto para enmarcarla…definitivamente es un momento único.

 

Y algo dentro de mi crece…algo que suena parecido al orgullo, pero revestido de una sensación vencedora…

No se por qué, pero siento que he ganado, que se han tragado sus palabras…que tengo algo que ellos nunca tendrán…

Arropada por ese calor momentáneo me dirijo a Isabel con voz segura:

-         No se como pretendes aprobar el bachiller de letras…si ni siquiera sabes que lesbiana se escribe con “b”…Hasta el Lunes.

 

Y les doy la espalda, sintiéndome el centro del universo, notando mis pies flotar y que, por una vez en mi vida, estoy en lo correcto y nadie puede estropear el momento…Sobre todo si Raquel me espera ya en la moto, tendiéndome el casco y sonriendo como nunca lo había hecho.

- Agárrate fuerte- susurra girando levemente su cara hacia mi.

 

Enredo mis brazos en su cintura y me aprieto contra ella….El ruido del motor me indica que nos ponemos en marcha y pronto siento la velocidad del viento recorriendo mi cuerpo…Esto es un extraño sueño, pero no quiero despertar…Al menos no hasta que llegue a casa y tenga que enfrentarme a la cruda realidad…

…Porque a pesar de todo, Raquel, me debe una explicación.

 

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