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Entradas clasificadas como ‘YAOI’

Todos los caminos llevan a Roma

Agosto 1, 2009 · Dejar un comentario

-¿Qué tal Roma?

-Bellísima.

-¿Y los romanos?

-Bellísimos también.

-¿Ligaste con alguno?

-Pues sí, para ser pocos días no me quejo, con uno, chofer de autobús público. Pelo negro, ojos verdes intensos y piel del color de la aceituna…

-¡Ñam! ¡Ñam!

-Ya te digo…

-¿Y el alojamiento?

-Una habitación que daba al Vaticano, al lado.

-¡Qué lujo!

-Colgué una bandera del orgullo en la ventana.

-Esa era tu tarjeta de visita. ¿No?

-No te rías maricón, recuerda que el día del orgullo lo pase allí, por eso.

-Bueno…Entonces vale, pero tenía que ser curioso verla desde el Vaticano…¡Qué pensarían los curas!

-¡A quién le importa¡ Además no veas que guardia suiza…¡Qué cuerpos, maricón!… ¡Tremendos! … ¡No son listos los curas, con ese ejército privado tan colorido y guapo!

-Quién fuera cura…

-No veas…He pasado horas alegrándome la vista desde la ventana…

-¿Volverás a Roma?

-Probablemente sí, todos los caminos llevan a Roma.

Categorías: Todos los caminos llevan a Roma (Daniel Regalado) · YAOI

Quiero un novio torero

Agosto 1, 2009 · 3 comentarios

-Quiero un novio torero.

-Curioso…

-Me ponen muchísimo, marcando paquete y culo…¡Y que me brinde los toros que mate!

-Son inaccesibles para nosotros.

-¡Qué va! Hay  cantidad de toreros maricones… Mira Lagartijo…Además yo ya tuve uno novillero.

-¿Por qué te dejo?

-Lo pille con otro…

-¿Si? ¿Pero en el acto?

-Sí, sí, abrí la puerta y allí estaba con una apertura de piernas que nunca tuvo conmigo…

-¡Joder! ¿Y qué hiciste entonces?

-Primero me quedé de piedra…

-Es normal.

-Lo que no era normal era el nabo de aquel susodicho…monumental, ni la de un dios.

-¿Y pudiste fijarte en eso?

-Claro, cómo para no fijarse.

-Bueno, y segundo…

-Sí, en segundo lugar cómo ya había dado por perdida la relación intenté un menage a trois… Pero el novillero no quería, me dijo que era un chulo y que lo pagaba él con la Visa en el aparatito que traía el mozo bajo el brazo…

-Y claro, tú no tienes Visa…

Categorías: Quiero un novio torero (Daniel Regalado) · YAOI

Ivan y Jeremy (Yaoi)

Octubre 12, 2007 · 1 comentario

Para Jeremy, las noches de luna llena siempre eran complicadas…Pero aún se complicaban más con la presencia del rubito.El descubrir que Iván era más que una cara bonita, actitud enervante y una fortuna andante resultó ser un fuerte golpe para Jeremy…pero eso era secundario, la misión era lo importante.
Y sabe que intentó poner sus 6 sentidos en ella pero tenía la certeza que uno de ellos, el más importante para un lobo,le había abandonado.
El olfato.
Y no es que le hubiese abandonado precisamente…más bien estaba ocupado deleitándose con el exquisito aroma que desprendía el cabello de Iván…Un aroma que inundaba sus ropas,su piel y se expandía por el coche con cada ligero movimiento del rubio…Le estaba volviendo loco.

Jeremy gruñó intentando espantar la marea de sensaciones que empezaba a nublar su juicio…El lobo dentro de él pedía a gritos ser liberado y ni si quiera el luprecalium, algo así como un veneno para acallar el espíritu del lobo, era lo suficientemente poderoso para competir con todas las sensaciones que un simple aroma estaba desatando en él.¿Qué le estaba pasando?
Comprobó que concentrarse en la carretera ya no le era suficiente, cuando Iván rozó casualmente su brazo, al consultar el reloj y mirar la hora.Se revolvió inquieto en su asiento. Los impulsos de la bestia crecían con más fuerza.

-Llegaremos tarde- comentó Jeremy, en un gruñido. Necesitaba concentrarse en algo que no fuera el embriagador aroma a menta del champú de Iván, o el profundo aroma metálico que escapaba de la boca del vampiro, probablemente de algún resto de sangre que aún quedaba en sus dientes o en su lengua. Una de sus absurdas peleas le ayudaría a despejarse.
-Elegantemente tarde- le corrigió el rubio- No se puede llegar a ningún evento social a la hora exacta… Hay que hacerse desear.- Le dedicó una de sus miradas altivas.

Así era el maldito rubio…Un pijo nacido entre algodones…El próximo heredero y futuro príncipe del clan Vetrue. Que no tenía que preocuparse en cazar humanos para alimentarse porque poseía su propio “viñedo” de sangre embotellada…Un auténtico capullo.
Aunque Iván también había demostrado que era orgulloso, valiente y luchaba por aquello en lo que creía….Ponía una ferviente pasión en todo lo que hacía, aprendía o paladeaba…De unos impresionantes ojos grises como las nubes tormentosas y una exquisita cultura…Iván era mucho más de lo que la paciencia de Jeremy podía soportar.
Y quiso gritarle y morder su perfecta piel blanquecina, cuando tuvo que aferrarse al tejido de sus vaqueros y morderse la lengua para controlarse en el momento que Iván se inclinó hacía su lado, para mirar por la ventana y comprobar por donde estaban…
….Y su pelo rozó su mejilla
….Y su aroma se coló en cada poro de su piel.
….Y el lobo en su interior, aulló de placer…
-Parece que hace mucho frío fuera…Espero que hayas traído abrigo- Comentó Iván mientras volvía a recolocarse en su asiento, al lado de Jeremy, al que miró repentinamente…Para comprobar sorprendido que el lobo permanecía con los ojos fuertemente cerrados y que, aparentemente, parecía no querer respirar…Iván sonrió de medio lado.Sacar de quicio al lobo, era su pasatiempo favorito. No le costó mucho encontrar el motivo de la frustración de Jeremy.
- ¿Pasa algo?
Dos palabras…dos susurros acompañados del olor metálico de la sangre y el calor de su aliento que hicieron que el corazón de Jeremy explotara como una bomba.
- ¡¡PARA EL COCHE!!

Su grito hizo que Joel pegara un volantazo y frenara prácticamente en seco, en mitad de la desierta carretera.
Jeremy abrió la puerta del coche con fiereza y salió a la calle dando fuertes bocanadas de aire…Necesitaba que el olor a humedad le inundara por completo y borrara las locuras de su mente.Intentó relajarse, pero el frío le hizo temblar imperceptiblemente.
Hasta que una pequeña oleada de calor se instaló en su espalda y en su cuello, y de nuevo el intenso aroma le hizo querer morir de satisfacción…Iván había pegado su pecho a la espalda del lobo y con su propia bufanda, los había envuelto a los dos.Su boca se acercó peligrosamente al oido del lobo, haciendo que todos los sentidos de Jeremy se turbaran entre los susurros:
- Sabes…existe un vínculo anatómico directo entre nuestro olfato y nuestro cerebro…mediante una complicada red de conexiones…- palabras exquisitas sacadas de enciclopedias de su biblioteca susurradas a milímetros…- Todo eso explicaría la enorme cantidad de reacciones que provoca un estimulo oloroso en nuestro cuerpo…- provocaciones envueltas en un manto cientifico -Y como dichos estímulos quedan memorizados a lo largo del tiempo. Jeremy segiró.
-¿Qué quieres decir exactamente?-Estaban tan cerca que el vaho de sus respiraciones se entremezclaba.
-Que te va a costar un infierno olvidarte de mi.

El impacto inicial fue demasiado grande, tanto para Iván, como para Jeremy…¿había dicho realmente aquello?
Uno no podía creer lo que había dicho y el otro lo que había oído…Necesitaban alguna excusa para salir de allí, porque sus pies estaban pegados al suelo.
- ¿Los chuchos también se resfrían no?

Y el efecto de su frase tuvo el efecto deseado por Iván, para que Jeremy le gritara que él no era ningún chucho, sino un licántropo guerrero del clan Geovedian, se quitara la bufanda a trompicones y avanzara refunfuñando hasta el coche con la cara enrojecida, según dejo muy claro a todo el mundo, por el frío de la noche.

Categorías: Iván y Jeremy YAOI (personajes moonshadow)

UNA CALUROSA DESPEDIDA

Julio 10, 2007 · 13 comentarios

Al día siguiente del pequeño botellón que celebraron en un sitio familiar para todos decidieron quedar para tomar algo en una cafetería del barrio y así hacerle la última despedida a Enrique antes de su partida a Madrid.

Cuando llegó Adrián (aunque ya todos lo llaman “el Hispano”) bajo los efectos del cansancio de haberse pasado toda la tarde en el centro y de la cafeína que parecía haberse inyectado en vena para espabilarse, lo primero que hizo fue preguntar:

-         Illo, ¿qué? ¿y el Baxa (Enrique) dónde está?

-         Dise que esta tarde no sale, – respondió Librero (nótese que lo de que Enrique diga que no salga es bastante común)

-         ¿Ya está otra vez con la bajona?

-         No, es que está malo con fiebre, ha tenido que ir al médico esta tarde, – añadió Irene (novia de Librero)

-         Illo Pano, ahora amos a su casa, relájate.- amenazó Leroy

-         ¿Pero habei avisao a la gorda (Enrique) de que vamo pa yá?

-         Que ji, coño, ¡¡que te sienteh!! – Librero y Leroy a la vez

Y Adrián no tuvo más remedio que sentarse y dejar que sus piernas no parasen de dar botecitos. No estaban sus nervios para tomarse una coca-cola y añadir más cafeína a su cuerpo.

Cuando se levantaron de la mesa y de camino a casa de Enrique, Ángeles (hermana de Librero, cuñada de Irene y recientemente amante de Hispano) compró pipas para el camino y así Adrián pudo tener sus manos entretenidas pelándolas, a pesar de que se pasó los diez minutos que debían pasar andando comentando lo largo que se le estaba haciendo el camino y que por favor fuesen más deprisa.

Al llegar, les recibió un Enrique al que le costaba incluso abrir la puerta, sin querer dar besos a nadie para no pegar los gérmenes y con los ojos adormecidos.

Se les hizo de noche al grupo de amigos sentados en el patio (sobra decir que a Adrián el tiempo se le pasó muy lento en aquella silla y perdió la cuenta del número de veces que le había pedido a Enrique que le devolviera los 20 euros que le debía).

-         Pero macho, que pesao ereh con los 20 euros.

-         Illo Enrique no te mosquees tio, illo no te mosqueess, ¿Te has mosqueao Enrique? no te mosquees.

Sin embargo, cuando todos se despidieron deseándole lo mejor a Enrique en Pyro (empresa de videojuegos para la que iba a trabajar en Madrid), Hispano, de camino a su hogar dulce hogar, recordó que los 20 euros no le habían sido devueltos, así que no tuvo más remedio que deshacer lo andado en dirección opuesta.

-         ¿Qué haces aquí de nuevo con la altona?- preguntó sorprendido Enrique

-         Illo cabrón, mi dinero.

-         Ohtia, é verdá. Sube a mi habitación que te los doy.

Cuando Hispano se tumbó en la cama ya comenzó el proceso de contagio sin darle tiempo a reaccionar. Enrique se puso a buscar en uno de los cajones  cercanos a la cama apoyando sus rodillas en el borde y el brazo en el mueble, lo cual dejaba su camiseta abierta a la altura del ombligo por efecto de la gravedad, mientras Hispano, tumbado debajo intentaba  pensar en cosas no eróticas: “mi madre, mi padre, mi perro, el perro der Lewi, la cibercholeck (*), todos los de la cibercholeck en los ordenadores sin camiseta por efecto del calor…¡mierda!”

-         Oye Enrique, he estado hablando con Brero (Librero, novio de Irene, hermano de Ángeles) sobre ir a Madrid, ¿cuándo te vendría bien que fuésemos?- intentó romper el silencio de la situación.

-         Tú puedes venir cuando quieras

-         Illo maricona, no me vengas con lo de que en tu cama siempre tendré un hueco- “pero, ¿por qué demonios he tenido que decir eso?” pensó Adrián

Enrique cambió su postura y se sentó en la cama, apoyó su mano en el pecho de Adrián y comenzó a desabrocharle la camisa. La cafeína parecía no dejar de circular por la sangre del que se veía en proceso de desnudo, porque cada vez estaba más y más nervioso, pero sus músculos no parecían reaccionar (pero sí uno en concreto y de modo involuntario) y no era capaz de escapar de la situación.

-         pero, ¡tateh quieto! ¿qué hase? – dijo comenzando a sudar

-         Despedirme de ti- respondió Enrique.

Y comenzó a besarle el cuello, para seguir por la oreja y finalmente terminar por los labios, en los que al principio no encontró respuesta, pero tardaron sólo dos segundos en reaccionar y dejarse llevar. De perdidos al río. Adrián le agarró por la nuca y dejó que su imaginación volara todo lo lejos que quisiera mientras Enrique comenzó a besar siguiendo una trayectoria descendente, pasando por el torso con la camisa desabrochada y encontrándose con el obstáculo de la cremallera del pantalón, que no tuvo reparos en bajar y así explorar oralmente la parte más sensible de su amigo…

[…]

Cuando volvieron a estar ambos vestidos, Enrique le comentó a Adrián que nadie tendría por qué saber nada, y éste estuvo de acuerdo.

-         ¿Te imaginas lo que diría er Lewi?- dijo Hispano

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LOL!!!!!!!!!!!!

(dijeron los dos a la vez)

[…]

Una vez definitivamente de vuelta a su hogar dulce hogar, Adrián se llevó las manos a los bolsillos a la vez que intentaba darle una explicación a lo que había pasado. Su sorpresa fue encontrar un billete azul de 20 euros en el bolsillo derecho del pantalón.

Al día siguiente, en la estación de Santa Justa, ninguno de los amigos de Enrique conseguía entender por qué solamente el Hispano había contagiado el resfriado. La única teoría que consiguió elaborar Irene (novia de Librero, cuñada de Ángeles) es que la cafeína lo habría dejado algo sensible.

    (*) Cibercholeck es una congregación elitista de frikis pseudoinformáticos que se reúnen todos los veranos en casa de dos hermanos, aprovechando que los padres no están, para juntar un puñado de ordenatas, comida precocinada, basura y  olor a macho” ciclao” bajo la atenta mirada de Zeus (perro de los dueños de la casa)

Categorías: FANFICS DE Pé · Una calurosa despedida · YAOI